[Narra Hannah]
Podía oír los sollozos de Justin en mi cabeza.
Él pagaría el error, sufriría él por culpa de las decisiones de un ser alado sin cabeza ni conciencia, egoísta, preocupado solo por el cegador amor de un chico que con dulces palabras lo enamoró, y con agridulce anhelo esperaría con ansia la protección que le había prometido,
con la única verdadera intención de volverle a ver.
A él y a sus ojos color miel sin tener en cuenta el futuro de la humanidad.
Ese ser alado soy yo.
Este error lo creé yo.
Justin se había ido tal y como le dije, pero sabía que volvería. Su corazón era demasiado honesto como para dejarme. Por mucho que me lo mereciera.
El color negro me envolvió de forma tan rápida que casi me impresionó. Y lo hubiera hecho si no supiera que iba a suceder.
Mi cuerpo estaba muerto. Pero a la vez, no lo estaba.
Así como Julieta utilizó una bebida que la dormía para fingir su muerte y poder ir con su amor, yo por el contrario dormiría y fingiría morir para poder dejarle ir.
El triste final les llegó a ambos. ¿Sucedería lo mismo? ¿Nos sucedería lo mismo? Recuerdo que le hacía esa pregunta constantemente a mi elegido.
Él solo sonreía de la forma dulce a la que me tenía acostumbrada, y con mimos y cariños hacía desaparecer todas las preocupaciones.
Todo su esfuerzo lo destrocé cuando decidí volverme egoísta, aun que una parte de mi sabía que siempre lo había sido con mi elegido.
Podía sentir la fría carretera contra mis mejillas y casi podía imaginarme a mi misma sin vida. Indefensa, aparentemente muerta.
Realmente debería de haberlo estado hace mucho tiempo, pero por cambios del destino continué respirando, incluso aun lo hago, pero sentir el dolor de Justin tan directamente me hizo desear no querer haberlo estado.
Intenté pensar a contra reloj, necesitaba quitarle ese dolor, al menos por el momento, no podía seguir sintiéndolo, era demasiado de lo que podía aguantar, y antes de darme cuenta con una pequeña parte de mi "poder" que no se había quedado dormido bajo el hechizo, envié a Justin a un lugar que hubiera preferido cambiar si hubiera podido.
Envié a Justin a mis recuerdos.
[Narra Justin]
La imagen de sus ojos desapareció de la misma forma repentina en la que había desaparecido mientras la escena cambiaba en frente de mi.
Esta vez eso parecía ser un palacio, y ya había estado allí.
Comencé a andar por los largos pasillos de paredes blancas decoradas con cuadros pintados -seguramente- a mano, intentando memorizar todo lo que veía, los cuadros, los rostros, los más pequeños detalles y sobretodo buscando una señal de Hannah en todo aquello.
Pero no había nada, sin embargo me engañaba a mi mismo. Hannah no era Hannah y lo sabía, y aun que no encontrara a Hannah por ningún lado, Gabriel siempre estaba presente con un joven a su lado, ella parecía tan feliz y su forma de sonreír me hizo desear conocer al causante de esa sonrisa, por lo que me acerqué más y más y cuando lo pude ver, algo me llamó la atención.
No podía ver con claridad y el silencio fue sustituido por gritos.
Me di la vuelta para observar como todo comenzaba a arder en un mar de fuego, mi cuerpo se quedó paralizado y vi a una familia de alas blancas huyendo de otros seres alados, estos últimos tenían alas negras y mi cuerpo se paralizó al ver como los negros cortaban las alas de los blancos evitando sus intentos de lucha cuando detrás de toda la revuela, pude observar a una pequeña niña de ojos grises asustada y agachada mientras observaba petrificada la escena.
La sangre cubría los suelos blancos y salpicaban las paredes, el dolor llenaba el ambiente y los gritos se oían a gran distancia que eran superpuestos por las carcajadas de los negros.
Por alguna razón sentí rabia recorrer por mis venas en vez de sangre y mis ojos no dejaron en ningún momento a la pequeña niña.
Su cuerpo temblaba, y antes de reaccionar vi como se llenaba de coraje y valor y se levantaba para precipitarse hacia la salida.
Al verla correr quise ir tras ella, pero las palabras que comenzaron a sonar me detuvieron.
-El destino ha sido marcado. La humanidad pagará el precio acordado. No quedarán vistas de clemencias. Solo quedará un rastro de sangre y dolor.
Y con esas palabras resonando en la habitación, el fuego que quemaba aquel extraño palacio se extendió y por las ventanas vi como llegaba al resto de casas y bosques derribando y destruyendo todo a su paso.
Los gemidos de dolor aumentaron y deseé con todas mis fuerzas que al menos, esa niña hubiera podido escapar y así como ellos habían mandado. El dolor reinó.
Bajé la cabeza pero segundos después la volví a levantar. En medio del horror brilló una chispa de esperanza. Una luz blanca cubrió la escena y habló.
-El destino ha sido marcado, pero también puede ser cambiado. Y lo será. -La luz pareció señalarme y yo la observé fijamente. Me transmitía una extraña sensación de paz que no podía explicar y la voz siguió hablando, aun que esta vez, solo yo podía escucharla-
-¿Aceptarás tu misión? -Fruncí las cejas extrañado por sus palabras y antes de que pudiera preguntar, volvió a hablar con la misma fuerza en sus palabras-
-Gabriel.... -Levanté fuertemente mi vista y un fondo negro lo cubrió todo. Solo estábamos la luz y yo, y una imagen apareció... Era Hannah sonriendo y con su ya típicas alas blancas en su espalda, su mirada estaba llena de luz y su sonrisa transmitía paz y tranquilidad... la imagen que vi de ella en la realidad me golpeó y me obligué a tragarme el nudo que se había creado en mi garganta-
-Si. La imagen de Gabriel... de Hannah, ha cambiado, ella es un Ángel, pero fue corrompida por el infierno. -Sus alentadoras palabras me dolieron... por eso tenías las alas negras ¿no?-
-Más o menos -Me sorprendí al ver que leyó mi mente, pero por la situación la sorpresa no duró mucho. Ya casi nada podía sorprenderme, era de locos-
-Necesito pedirte un favor.
-¿Qué? -Dije con furia en mis palabras-
-Sabes qué soy. ¿No? -Pensé mi respuesta y evidentemente, sabía quién era, pero me negaba a creerlo-
-Dilo.
-No.
-Pues cerrarás el destino de Gabr-- Hannah, para siempre. -Lo fulminé con la mirada y suspiré-
-Eres Dios. -El no contestó. Pero sentí de nuevo esa calidez que había sentido antes-
-Sé que piensas que te abandoné. -Las imágenes de la otra chica que ocupaba mi vida volvieron a mi cabeza. Sus gritos... su tristeza, cerré los ojos para apartar el recuerdo-
-No lo pienso. Lo sé -Hablé con voz fría-
-No. -Contestó con seguridad en sus palabras- Te tengo otra cosa preparada -Lo miré fijamente en busca de más detalles-
-Tú Justin, puedes cambiar el destino ya marcado.
-¿Cuántas veces diréis eso?
-Las que hagan falta -Me cortó mientras continuaba hablando- Tú puedes salvar a Hannah -Y al oír su nombre mi corazón empezó a palpitar y mi falta de atención desapareció-
-¿Aceptas?
-¿El qué?
-¿Aceptas la misión? -Su luz comenzó a desaparecer-
-¿Qué misión? -Grité con desesperación-
-Cuidar de mi Ángel. -Y con esas palabras desapareció. Con dudas pero con las ideas muy claras-
Hannah no era solo su Ángel, Hannah también es mi Ángel, y sabía que las cosas iban a cambiar por las buenas o por las malas.
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Bueno, nunca hago esto, pero me gustaría deciros algunas cosas.
Antes de nada muchas gracias por sus comentarios, realmente me animan a continuar la novela y subir los capítulos más deprisa.
No estoy pasando por un momento muy bueno, la verdad, he perdido a un familiar y estoy un poco triste (muy triste, para que mentir), y de alguna manera lo estoy reflejando en la novela por lo que se torna un poco estresante, voy a intentar cambiarlo y no dejar que eso afecte a la historia.
De nuevo, gracias por sus mensajes, significa mucho para mi.
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