lunes, 29 de abril de 2013

Capítulo 14 Quiero respuestas, Hannah


-¿Hannah? -Todo estaba oscuro, el miedo comenzó a embriagarme, quería correr pero no podía, mis pies pesaban y me obligaban a quedarme en el lugar, intentaba gritar con todas mis fuerzas, pero nadie parecía contestarme, todo estaba desencajado- ¿¡Hannah?! -Mi voz ahora sonaba más desesperada que asustada, no me preocupaba estar allí indefenso y todo eso, me preocupaba algo más extraño, me preocupaba haberla perdido por cuarta o quinta vez consecutiva, no podía volverme a pasar eso, no podía.
La habitación se llenó de una luz extraña dando una sensación algo... rara, como si no existiera, como si no fuera nada de lo que en verdad era, y después un fuerte viento me golpeo dando lugar a la imagen de alguien... alguien con alas.
Mis ojos se abrieron como única reacción pero mis manos solo deseaban tocar aquellas alas oscuras, no estaba seguro de cual era el color por la luz de la que antes había hablado, todo parecía ser irreal, aun que de cierta forma ese podría ser el misterio... aquello no era real.
Entonces Hannah se dio la vuelta y pude notar como mi cuerpo por si solo comenzaba a temblar. Su cuerpo estaba lleno de sangre y sus ojos grises estaban vacíos, como si le hubieran robado el alma, como si aquel cuerpo fuera de trapo. Sin vida. Hannah.


Me levanté y me senté erguido sobre el sofá, estaba sudado y mi cuerpo temblaba, me encontraba desorientado y no conseguía visualizar bien las cosas, pero sobretodo sentí miedo, miedo de que aquel sueño se fuera a hacer real.

-¿Justin? -El simple susurró de mi nombre saliendo de sus labios calmó inmediatamente mi cuerpo haciendo que suspirara. Hannah-
-¿Te desperté? -Ella se quedó mirándome, clavando sus ojos en los míos como si intentara leer mis pensamientos, yo no aparté la vista, no quería, cada vez que la miraba de esa forma, era como reencontrarme con una parte de mi-
-Justin... -Hannah parecía querer continuar, pero suspiro y con una leve sonrisa se volvió a tumbar-

No tenía sentido del tiempo desde hace días, todo era tan confuso, me sentía extraño en mi propio cuerpo y en su defecto, Hannah estaba también intranquila, ella aseguraba que estaba bien pero su mirada la delataba. Hannah estaba ocultándome algo y no sabía lo que era.
Habíamos empezado a vivir juntos. En mi piso, realmente no sé como pude dejar entrar a una extraña en mi casa de ese modo, pero cuando lo hizo se sintió como si estuviera bien, y cada vez que ella se alejaba más de lo debido de mi el miedo me inundaba. Yo, el Justin duro que se peleaba con pandillas enteras el solo, se divertía con una chica cada noche y bebía hasta perder la conciencia... ¿qué me está pasando? y sobretodo ¿por qué es como si ya estuviera acostumbrado a esto?

Volví a tumbarme hacia el lado de Hannah, podía observar su pequeña figura y tenerla allí me tranquilizaba, quise abrazarla pero algo me lo impidió, pero las dudas no duraron mucho, sentí como Hannah cogía mi muñeca y tiraba hacia ella, haciendo que mi brazo quedara sobre su cintura, sonreí y la abracé con todas mis fuerzas haciendo que su espalda chocara contra mi pecho. Hannah olía bien, olía a viento... y todo lo que traía el viento con él, y con su aroma y el sonido de su respiración pude volver a conciliar el sueño, pero todos los sueños se acaban, y el mío no sería un excepción.

Los días pasaban uno detrás de otro y cada vez me sentía más débil físicamente  porque moralmente me sentía mejor que nunca, esa chica y su sonrisa eran la mejor medicina, siempre con su positividad y su única y dulce manera de hacerte cambiar de parecer... antes apenas rezaba y esas mierdas, ahora lo hacía continuamente, como una muestra de mi gratitud hacia el señor por traérmela a ella. Lo único que estaba mal para mi, era que Hannah no parecía cien por cien feliz... en ocasiones se quedaba perdida en su mundo, pero la forma en la que lo hacía era vacía, como si estuviera tomando una difícil decisión y no pudiera elegir, quería ayudarla pero sabía que no podía, esa decisión, fuera cual fuera debería tomarla ella sola, sin embargo me quedaré a su lado hasta el final.

-¿Justin? -Oí la voz de Hannah llamándome desde el marco de la puerta de mi habitación, yo estaba tumbado intentando reservar las fuerzas-
-Hannah... -Suspiré de felicidad al verla. Ella se acercó despacio hasta el borde de mi cama mientras se mordía el labio inferior-
-Yo... -La miré para que acabara la frase- quiero un helado -Su cara me decía que iba en serio y yo sonreí mientras me levantaba, debería haberme arreglado pero no me molesté en hacerlo-

Cogí las llaves del coche y las del piso y salimos dirección al centro.

El cabello de Hannah había crecido y se había vuelto más oscuro que antes, su piel seguía igual de pálida pero sus mejillas eran más rosadas, cada vez se volvía más hermosa... ese día llevaba un vestido azul que me sonaba de algo, pero no sabía de qué.

El camino al centro fue silencioso, sin preguntar, sin conversación, Hannah observaba por la ventanilla y yo la carretera, ambos pensábamos, yo en ella y ella... bueno, ella en lo que sea...

El centro estaba practicamente vacío, era raro ya que normalmente solía estar lleno de gente, a medida que avanzaba el día las cosas se volvían más y más raras, y Hannah también se estaba dando cuenta de eso, ese día parecía más preocupada que nunca y deseé no haberla dejado salir, ni si quiera conmigo, ella debería estar en casa... no por ninguna razón, al menos ninguna que conozca, pero siento que Hannah no está segura, y esto me está matando.

Bajamos del coche después de aparcarlo y comenzamos a caminar, de nuevo en silencio, Hannah observaba el cielo con el ceño fruncido y su cara estaba bañada de culpa. Cuando llegamos al puesto de helados parecía que fueran a crucificarla.
Compramos un helado de fresa, yo no quería, parecía que no pudiera tragar, y me costaba respirar, Hannah lo notó y pareció estallar.

-Justin escúchame -Sus ojos parecieron inundarse en lágrimas y un nudo se forma en mi garganta, como si me estuviera asfixiando- ¿Crees en mi? -Miré a Hannah sorprendido por su pregunta y algo extrañado asentí con la cabeza- No soy lo que parece... te he hecho algo terrible... Justin... no sé como arreglarlo -Ella estalló en lágrimas mientras tiraba el helado de fresa al suelo. Las calles ya practicamente vacías antes, ahora estaban desiertas, y mi visión empezaba a nublarse, sentí las manos de Hannah en mi rostro, el tacto me provocó una pequeña descarga eléctrica, y me obligó a mirarla- Confía en mi. Te protegeré, pero no te duermas... lo voy a arreglar. -Apenas podía mantenerme en pie, me apoyé en Hannah y sentí que el mundo daba vueltas, todo se volvió negro y solo había una luz en esa oscuridad, era la luz de Hannah, clara y brillante que al poco tiempo se fueron uniendo otras luces, estas eran mas oscuras y tétricas, podía oír sus voces pero no entendía bien la conversación.. también noté gestos insultantes y signos de alguna pelea, gritos y más gritos, insultos, uno detrás de otro, pero solo escuche con claridad una frase cuya voz era de Hannah-

-Puedo haber fallado, pero él no es el culpable de mis sentimientos.

Creí que me había caído al suelo al no notar nada debajo de mis pies pero cuando mi visión se aclaró un poco con dificultad... estaba volando, y de la espalda de Hannah salían dos enormes alas. Sentí pánico, pero ella lo único que hizo fue agarrarme más fuerte y el miedo me paralizó. Esto tenía que acabar desde ese momento.

Mis pies volvieron a tocar el suelo, la respiración se me encontraba y me dejé caer sobre él, Hannah vino lo más rápido que pudo a mi lado e intentó socorrerme, yo la aparté.

-Justin...
-Quiero respuestas, Hannah -Oí como ella suspiraba y volvía a ser absorbida en su mundo-
-Si eso quieres las tendrás

Me senté bien quedando en frente de Hannah, ella tomó aire, y lo que hizo a continuación me tomo totalmente de improvisto.
Cogió mi rostro entre sus pequeñas manos y con un movimiento rápido y leve, unió nuestros labios formando un beso, creí que sería un beso normal pero aquel beso parecía arrastrarme a otro lugar... como si fuera una especie de sueño... como si fuera un recuerdo. Entonces comencé a comprender una pequeña parte de todo ese enigma.

¿Qué me estás haciendo Hannah?

sábado, 20 de abril de 2013

Capítulo 13 ¿Cuánto quieres que dure... Justin?


El viento azotaba mi cara, las lágrimas me nublaban la vista, pero sobre todo oía los crujidos de mi corazón al romperse. Había perdido a Justin. Lo había perdido para siempre.
Nunca debí de creer.

Continué andando por una calle que no conocía, hacía una especie de frió vacío, todo estaba en silencio a mi alrededor, cerré los ojos, e inconscientemente la sonrisa de Justin vino a mi mente, y en respuesta yo sonreí.

"Gracias... Hannah" -Susurré con un hilo de voz mientras recordaba mi frase favorita- Gracias Hannah -Susurré esta vez con más fuerza- Gracias, Hannah -Me detuve mientras abría totalmente los ojos y agudizaba el oído- Gracias Hannah -Alcé la voz lo suficientemente alto como para que alguien me hubiera podido oír, y de alguna forma, sonreí con entusiasmo y felicidad- ¡Gracias Hannah! -Grité mientras empezaba a correr con toda la fuerza que tenía-

Mientras corría por las calleas, mi risa se oía en todos los sitios, una risa fuerte y viva, como si fuera de verdad una persona normal y corriente y mereciera ser feliz... esa sonrisa solo la he conseguido estando con él, esa sonrisa solo la he conseguido acordándome de él... Dios... que tonta he sido, he tenido que perderlo del todo para darme cuenta, aun que solo fueran unas horas... yo si tengo sentimientos -Reí más fuerte que antes- y todos los que tengo son por él.

Mi felicidad se percibía en el ambiente... ¿qué pasaría ahora? No lo sé... ¿qué más da? eso se puede decidir después, simplemente necesito huir... antes de que sea demasiado tarde y no quede esperanza y sobretodo... dicen que la esperanza es efímera, igual que la felicidad.


El paisaje cada vez aumentaba su tamaño a medida que me iba soltando de la valla... mis dudas, que se habían disipado del todo, habían aparecido de la nada, como si me estuvieran dictando que no debía hacerlo... pero por otra parte, mi tranquilidad me ordenaba que lo hiciera, me sentía dividido en dos... dos personas completamente diferentes... una de las personas dentro de mi, era vida, era felicidad, era amor, era esperanza y otra... mucho más oscura, era muerte... desilusión, venganza. Decepción.
Y al ver mis manos temblar, supe que si no decidía yo voluntariamente, lo harían ellas tarde o temprano... ¿qué debo hacer?

Ayúdame.


Continué corriendo como si mi vida dependiera de ello, ahora con mucha más urgencia que antes, como si fuera a llegar tarde a algún lugar, mientras corría y saltaba, aparecían imágenes en mi cabeza, todas eran de colores oscuros, con finales trágicos... como si trataran de decirme algo, fruncí el ceño, y el miedo hizo que mis piernas temblaran bruscamente haciéndome caer... y ya tirada sobre el asfalto, la imagen siguiente me vino con toda la claridad del mundo, como si hubiera estado ciega, y la realidad me golpeaba con fuerza en la cabeza.
A Dios no le gustaba Justin, y si a Dios no le gustaba Justin, Justin estaba en peligro, y yo solo he actuado como un peón más.
Me levanté furiosa conmigo misma y volví a empezar a correr, necesitaba algo, alguna pista de qué había pasado, pero pensara lo mucho que pensara, tenía la cabeza en blanco, no venía nada a ella, todo estaba oscuro... Dios era muy listo, sobretodo porque él no es Dios, es algo más... extraño... es algo peor.

Mientras corría choqué con alguien, quise seguir corriendo pero al ver su rostro, me quedé paralizada.

-Miley... -Susurré al ver su rostro bañado en lágrimas-
-Tú... -Susurró ella en respuesta mientras se secaba las lágrimas-
-¿Que pasa? -Clavó su mirada en mi-
-¿Que qué pasa? -Me clavó el dedo índice en el hombro derecho- ¡Tú pasas! ¡Solo piensa en ti! ¡Está obsesionado contigo! -Sentí como se creaba un nudo en mi garganta- Yo... yo intenté gustarle... -Sus lágrimas salieron con más fuerza- Le quiero... -Susurró- pero él no a mi... -Me miró fijamente a los ojos... pude ver en ella, que su corazón estaba roto, tal y como estaba el mío hace unos minutos... el nudo creció- Te quiere a ti. Siempre lo hizo... desapareció.... se fue... me dejó... -Abrí los ojos con fuerza...-
-¿Dónde? ¿Dónde se fue?
-No lo sé -La agarré por los hombros-
-Por favor... -Mis lágrimas amenazaban con salir y la desesperación me dominó- Por favor.... -Ella me miró... dudo, pero después, habló-
-No estoy segura... pero le vi caminar hacia un edificio
-¿Cual?
-Mmmm... El reinchber
-¿El reichber? ¿Ese tan alto?
-Si -Mi mundo se vino abajo... cerré los ojos, y salí corriendo ignorando los gritos de Miley-

No... señor... no has podido hacerlo... no se lo has hecho, no a él.... por favor.

Mi mundo se estaba acabando, la desesperación, el miedo, la impotencia... todo se juntaba, y por un momento, deseé no haber sido sancionada y poder utilizar mis alas... volar... volar para poder llegar a él, pero lo único que podía hacer era rezar... correr... y desear.

Cuando llegué a la entrada del enorme edificio, mis piernas estaban llenas de heridas por las veces que me había caído... pero no podía detenerme... Dios me lo quería poner difícil... el ascensor no funcionaba... y los hombres de allí hablaban sobre cosas como "un suceso extraño lo del ascensor" maldito hijo de puta... puede irse al infierno... literalmente.

Empecé a subir las escaleras, parecían interminables, el sudor llenaba mis cuerpo y el vestido se me pegaba a la piel, las alas, ahora invisibles por la sanción comenzaban a pesarme y las piernas dejaban de funcionarme como quería, el corazón me latía muy rápido, más de lo normal, pero continué corriendo, Justin era mi objetivo, y había mucho en juego... y estaba tardando mucho... no iba a llegar... cerré los ojos con fuerza mientras subía y supliqué con todas las fuerzas que me quedaban que él estuviera bien... que no le hubiera pasado nada, que siguiera conmigo... pero mi poder no era suficiente contra el de él, solo podía seguir... continuar y desear... siempre igual... y los escalones no parecían disminuir... cuando conseguí llegar arriba, la puerta de la azotea estaba abierta, mi corazón ya acelerado, parecía latir mil veces más rápido que antes, mi respiración estaba agitada.

Yo había rezado... lo había hecho... había creído... había creído de verdad. Pero nada había servido. Me tambaleé hacia la larga valla que separaba la vida de la muerte, y detrás de ella me dejé caer, mis piernas me fallaron y no lo evitaron, el suelo estaba frío, podía ver claramente el paisaje... ese paisaje también lo había visto Justin... Justin había estado allí, antes que yo... pero había llegado tarde... le había destrozado la vida... y con ella, también la mía.... Levanté la vista hacia el cielo y lo observé mientras lo maldecía... la furia me controló, me levanté y con todas mis fuerzas cogí aire...

-¿Por qué? -Grité- ¿Qué os he hecho yo a vosotros? ¿Me merecía esto? ¿Me merecía perderlo... así? -Mi voz se cortó en la última palabra... y mis piernas temblaron incontrolablemente al igual que mis manos... no podía continuar sabiendo que el no pudo hacerlo... no le dieron oportunidad de ello... no pudo---

-Lo sabía -Mi corazón se paró de golpe y las lágrimas fluyeron como si de un grifo se tratara- Sabía que debía hacerlo -Y con el corazón en un puño me di la vuelta mientras me llevaba las manos a la boca-

Corrí con todo mi ser hacia él mientras enredaba mis brazos alrededor de su cuello formando un abrazo que el correspondió sin dudar. Olí su cabello... olía a él, y agradecí... como si no fuera un mañana.

-Yo... -Comenzó a decir Justin con un susurro de voz -No te recuerdo... -A Gabriel se le rompió el corazón, pero lo comprendió, ella lo quiso así- Pero... -Continuó- sé que eres importante -Justin rompió el abrazo para mirarla a los ojos- ¿Quién eres? -Ella solo pudo negar mientras le observaba-
-Lo siento -Susurró- Lo siento tanto... Justin. -Encerró el rostro del chico entre sus dos manos, mientras acariciaba sus mejillas y frotaba el dedo pulgar sobre sus lunares, se fijó en cada pequeño detalle de su rostro, mientras él disfrutaba del anhelado contacto con los ojos cerrados-

Gabriel no sabía que hacer, no tenía ni idea... pero debía de decidir pronto.. Sonrió y aun que seguía sin saber que hacer, estaba con él.

-No nos conocemos... -Habló ella- Nunca nos hemos conocido.. solo... -Intentó pensar bajo la mirada atenta del joven- solo... -Rió- ¿Crees en el amor a primera vista? -Le preguntó entonces con una brillante sonrisa, más brillante que ninguna otra-

Ella se alejó dos pasos de él, se puso ambas manos en la espalda e inclinándose un poco volvió a sonreír.

-Me llamo... -Dudó antes de mirarlo y soltar una pequeña risita- Me llamo Hannah -Le tendió la mano mientras subía el mentón, el joven dudo, pero finalmente sonrió como ella lo había hecho-
-Yo me llamo Justin. -Contestó aceptando su mano y cogiéndola dulcemente- ¿Es el comienzo de una nueva amistad? -Ella lo miró y fingió dudarlo unos segundos-
-Es el comienzo de algo más... -Finalizó-
-¿Durará?
-¿Que si durará? Mmmm... -Ella apartó la vista de él y la clavó en el cielo- Durará lo que tu quieras que dure... -Volvió a clavarla sobre él- ¿Cuánto quieres que dure... Justin? -El le devolvió la mirada y sonrió-
-Mucho tiempo...
-¿Cuánto es mucho tiempo?
-Para siempre
-¿Eso quieres?
-Si...
-Así será... Aun que el mismísimo Dios nos intenté separar, aun que todos estén en contra... un para siempre, es un para siempre.
-Eres rara...
-¿Lo soy? -Suspiró-
-Definitivamente lo eres... pero me gusta que lo seas... es como si te pegara serlo

Ella le miró y agradeció de nuevo, y mientras se daban la mano y miraban el cielo, uno al lado del otro, se preparaban juntos para lo que estaba por venir.

Han desatado la ira del Señor. Ahora están de nuevo juntos, pero nadie más está con ellos.


lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 12 Sea lo que sea; Te encontraré


-Llamadla. -Dijo con voz firme y seria- Ahora.
-Ella está---
-Dije, que, ¡La llaméis! -Cortó él, el poco control que le quedaba se había evaporado, y había comenzado a maldecir en voz baja- Si no está aquí en tres minutos... habrá muchos problemas... -Se acercó lentamente a ella, de forma amenazante, ella no retrocedió, tragó saliva y cerró los ojos, en un acto de sumisión total, el levantó con fuerza el brazo-
-Parad -Se oyó una voz dulce, pero a la vez, dura- Ya estoy aquí, Señor -El se dio la vuelta, en dirección a la voz de ella, y sonrió de una forma desagradable y de pocos amigos-
-Has tardado mucho -Volvió a sonreír- Gabriel -El ángel mayor bajó el rostro y tragó saliva, sus ropas estaban desordenadas, y sentías las alas cansadas por el esfuerzo de volar con demasiada velocidad-
-Lo lamento, Señor---
-Sé que lo lamentas -Le cortó el- Lamentas ver morir a tu... inferior... por tú culpa -Hizo énfasis en la palabra "Tú" y con un gesto corto pero siniestro, arrancó las alas de la chica, que apenas contaba con doscientos años de experiencia, Gabriel abrió con fuerza los ojos, debía controlarse, o volvería a ser castigada, los sollozos de la joven ángel retumbaban, mientras se retorcía de dolor con lágrimas en los ojos... y suplicando una clemencia que no le darían-
-Muy bien, ahora que la basura fue eliminada -Tuvo que volver a cerrar los ojos para reprimirse las ganas de coger la espada que se encontraba en la pared de la sala blanca, adornándola... y clavársela en el primer lugar que encontrara- Dame hasta el más mínimo detalle

Ella se dirigió al centro de la sala, sacó de una mochila un pen drive de color azul, y con un poquito de lo que ella llamaba, "Magia" todos los documentos que había en el pen drive, pasaron a desvanecerse y levitar en toda la habitación, y su corazón dio un vuelvo cuando vio en tamaño real una de las fotografías que le había hecho a él... se rió de si misma, y de sus estúpidas creencias... ahora todo se había marchitado, igual que una flor, el cielo ya había caído, y la Tierra estaba por caer en las mismas llamas negras gobernadas por las mismas alas blancas, convertidas, algún día en color carmesí.

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-¡Espera! -La voz de Justin sonó enfurecida, desesperada, asustada, más asustada que nunca, estaba sentado sobre el sofá, donde se había quedado profundamente dormido, y la sensación de incredulidad le había vuelto a recorrer, ayer había descubierto algo, estaba seguro de eso... pero ahora todo era negro... simplemente era un pozo sin fondo, por el que estaba continuamente cayendo y cuando creía que había llegado al final, descubría que todavía no lo había conseguido- Joder... -Susurró mientras se pasaba las manos por la frente con la intención de quitarse el sudor... que había surgido de forma inesperada y por un motivo todavía más raro, quería respuestas, y nadie parecía que pudiera dárselas, debería encontrarlas él mismo-

Se levantó haciendo una mueca de dolor, su espalda ardía, pero ni si quiera paró para prepararse y salió disparado hacia la puerta con las llaves en la mano en su lugar, no recordaba nada de ayer, ni si quiera que había hecho o dicho... era como si se hubiese emborrachado, y ahora tuviera resaca, pero era algo peor, no saber... no conocer era peor que todas esas cosas... y lo estaba comprobando de una forma no muy agradable.

Cuando estaba apunto de meterse en el coche, vio algo... vio una chica.... esta chica lo miraba fijamente.

Justin estuvo apunto de decir algo, pero al ver que la joven huía, comenzó a perseguirla como si la vida le fuera en ella, su cabello negro parecía bailar con sus pasos rápidos y ligeros, como si no pesara nada, como si fuera una pluma, y de la misma manera, saltó un agujero por el que Justin estuvo apunto de caer, los músculos empezaron a quejarse, despertar de esa forma era algo extraño y fuera de lo común, pero no se pararía, no podía... debía seguir corriendo, debía seguir corriendo para alcanzarla... y mientras seguía intentando no parar, se preguntó por qué hacía aquello... no tenía la respuesta tampoco a esa pregunta. Se rió de si mismo, era patético.

Justin transpiraba, la joven parecía no cansarse, seguía corriendo como si siempre lo hubiera hecho, como si Justin la fuera a violar o algo por el estilo... pero al parecer, era algo torpe.
La chica tropezó con algo y cayó de forma brusca al suelo, Justin aceleró el paso y se puso a su lado, la chica ocultaba su rostro por una cortina de pelo negro... y por instinto propio de su cuerpo, cogió sus hombros y quiso ver la cara de la joven.

Ojos negros. Se sintió decepcionado, al igual que la chica, pero los motivos eran totalmente diferentes.

Ambos suspiraron a la vez, mientra se levantaban y se sacudían intentando volver a controlar la respiración, ahora agitada por la forma de correr en la que lo había hecho.

Ella clavó sus ojos en él, y  suspirando, le tendió la mano.

-Soy Marie -Justin aceptó su mano mientras asentía, sintió gracias al roce una chispa de electricidad, que de alguna forma actuó como una especia de imán para la tranquilidad, porque su cuerpo empezó a destensarse y relajarse... algo que no había conseguido en los últimos días ni un solo minuto-
-Yo Justin -Ambos se sonrieron... Justin sintió que se quedaba himnotizado por ella, y por su mirada, su forma de mirar a los ojos, pocas podían conseguir hacerte sentir de ese modo, y que el supiera, o recordara ligeramente... solo una persona había conseguido hacerle sentir así, pero la inseguridad de no recordar nada no le permitió asegurarlo, ni darse cuenta de la realidad que tenía delante de sus ojos...-
-Debo irme -Interrumpió Marie, mientras se despedía de Justin y su mirada se clavaba en la suya, parecía que quería conservar y recordar cada ángulo, y cada forma de su rostro, el volvió a asentir mientras observaba su figura, cada vez más pequeña a medida que se alejaba de aquel lugar-

Lo que no pudo ver, era la forma en la que Marie lo había traicionado...por su bien, ni pudo ver la forma en la que sus ojos cambiaban de color de forma absoluta, sin inseguridad, y rechazaban ese negro carbón sustituyéndolo por un brillante gris perla bañado por estrellas azules.

-Lo siento... Justin .... -Susurró con lágrimas en los ojos mientras se maldecía a ella misma, y a su existencia- Pero no puedo permitirlo.... no puedo permitir que sigas en ese estado... querer... ser egoísta e intentar que no me olvidaras del todo fue ruín, no cometeré el mismo fallo de nuevo... puedo caer una vez... pero no dos... te olvidarás completamente de  mi -Cerró los ojos con miedo de continuar, pero lo hizo a pesar de que sus manos estaban temblando y sus piernas amenazaban con dejarla caer- Te olvidarás de Hannah para siempre, no existe, ni nunca existió una chica con ese nombre -Se dio la vuelta para observar a Justin, que seguía confuso por el hechizo en el mismo lugar, e intentando mejorar la visión de sus ojos, susurró con la voz rota- Adiós. Esta vez, para siempre.


Desperté de esa clase de sueño en el que me había visto envuelto, estaba en una calle solitaria, fruncí el ceño y con indiferencia empecé a andar.
Los pies me dolían, no sabía el motivo, solo eso, que me dolían... cogí el móvil y empecé a leer los mil mensajes que Ryan me había mandado, todos con una foto adjunta sobre alguna chica o algún vídeo porno, no podía evitar reírme por el texto de casi todos sus mensajes... Que Dios le ayude.
Guardé mi móvil en el bolsillo de detrás de mis pantalones y seguí andando con una nueva y leve sonrisa en la cara.

Corrí un poco al ver a Miley, estaba jodidamente sexi, con unos pantalones cortos... cortísimos que dejaban ver sus largas y calientes piernas, e inmediatamente quise ser envuelto por ellas.

Me acerqué por detrás de ella y le susurré en su oído de la manera en la que siempre lo hacía.

-Estás -Mojé mis labios- Jodidamente caliente -Oí como se reía, y yo la imité con picardía, sabía bien lo que tocaba ahora-
-¿Ya estás bien? -Se dio la vuelta poniéndose enfrente de mi, nuestras bocas quedaron a apenas unos centímetros de distancia-
-Mejor que nunca -Y con un brazo, la hice seguirme, dirección mi coche-

No dudaba. No dudaba. No dudaba... ¿No dudaba? claro que no.

Miley estaba desnuda, completamente desnuda en mi cama, yo la observaba mientras dormía, ella era hermosa... era muy hermosa, y estaba enamorado de ella, antes lo dudaba, pero ahora estoy seguro, amo a Miley, y no permitiré que se aleje de mi .

Me incliné sobre ella y comencé a besarle de forma suave y leve, ella sonrió contra mis labios y oí como se reía de forma coteta, como solo ella sabe, y me volvió loco, empezamos a besarnos de nuevo, el beso se intensificó, ella me abrazó y acarició mi espalda de abajo a arriba, yo sonreí mientras la miraba a los ojos, estaba enamorado, estaba perdidamente enamorado...... lo estaba, pero no de ella.

La volví a besar, esta vez en la frente, una parte de mi se sentía en paz absoluta, pero no la otra. Me levanté y me vestí bajo la atenta mirada de Miley, pude notar que comenzaba a llorar, y yo era el culpable, pero no podía hacer esto, no podía engañarme durante más tiempo... no sé como voy a poner todas las cosas en su sitio, pero todo está desordenado... alguna vez creí que este era el tipo de vida que me hacía feliz, o en todo caso, el que me hacía menos infeliz... Dios me había abandonado, y no solo eso, lo ha hecho, pero no es su abandono lo que me hace daño, es algo más profundo, algo que no comprendo, y sino puedo comprenderlo por las buenas, será por las malas, y que sea lo que Dios... no, será lo que el destino decida.

Miré por última vez a Miley, cuya cara estaba llena de lágrimas, seguramente saladas y amargas, mi corazón dolió, por primera vez en mucho tiempo, mi corazón de piedra que latía como si fuera un simple funcionamiento, ahora latía con sentimientos en cada uno de ellos, y no sabía por qué ni por quién, pero ahora, más que nunca sé lo que tengo que hacer, y como debo de hacerlo.

Cerré la puerta del departamento de Miley con delicadeza, y busqué con la mirada el edificio más alto de la zona, y cuando lo encontré, corrí hacia él, corrí con todas mis fuerzas, el aire empezó a faltarme, pero no paré, seguí corriendo con el edificio como mi meta.

El edificio tenía veinte plantas... era tremendamente alto, y marqué la última en las teclas del ascensor, mientras ascendíamos, las pocas dudas que tenía, se disiparon del todo, mientras más cerca del cielo me encontraba, mejor emocionalmente me ponía.... lleno, reí al pensarlo. ¿Qué demonios pasa? volví a reír y salí del ascensor al llegar a mi destino, para poder subir a la azotea tenía que subir por las escaleras que había en un costado, y al subirlas la imagen hizo encoger mi corazón, la ciudad se veía tan pequeña... todo se veía como si lo estuviera alejando todo.

Con paso lento me acerqué al borde, tenía unas vallas, yo sonreí mientras observaba el paisaje, suspiré y salté la valla agarrándome con las dos manos. Desde allí sin esa estúpida valla, todo era mucho más real, miré hacia abajo, y el vértigo me asustó... pero no me paró.

Y poco a poco... muy poco a poco empecé a soltarme de la valla, mientras sonreía.

Aquello no se supone que debería de agradarme, debería asustarme... pero no lo hacía, era como si estuviera poniéndome más y más cerca de algo, que quiero con fervor alcanzar, algo que consideré inalcanzable, y que de aquella manera, podría ser alcanzable.

-Seas lo que seas -Hablé en voz alta- Te encontraré, y si no es aquí, será allí arriba.

domingo, 14 de abril de 2013

Capítulo 11 Su nombre; Era Hannah


Oí el sonido de un ruido molesto, quería volver a ser abducido por la oscuridad del sueño, pero el maldito ruido no me lo permitía, me desperecé y lo apagué de mala gana maldiciendo por lo bajini.
Miré a mi alrededor, y de alguna forma me sentía extraño... como si de cierta parte estuviera más solo que nunca, pero, yo siempre he vivido solo... ¿a qué se debe este cambio?

Me levanté de la cama, me duche y me vestí con una camiseta negra con cuello en V y unos pantalones vaqueros azules, me peine con las manos, cogí un donut y las llaves del coche y me fui.

Ese día tenía que ir a clases.... como siempre tan aburrido, pero no me sentía atado a mi casa, no me importaba abandonarla, ahora no...

-Ey Justin -Me di la vuelta y vi a Miley, fruncí el ceño al notar yo mismo mi notoria decepción, como si no quisiera que fuera ella la que estuviera allí-
-Ey... -La saludé no con mucho entusiasmo y sin ni si quiera pararme, ella no se dio por vencida y me siguió, empezó a hablar de unas vacaciones o algo así, no le estaba prestando atención, en ese momento no podía dejar de observar el cielo e imaginar historias que apenas había oído antes, entonces recordé un rostro, era el de una chica de grandes ojos grises y piel pálida, creo que se llamaba Josephie o Isabella o algo así, ella me sonreía mientras no dejaba de hablar sobre el cielo, tal y como estaba haciendo ahora Miley, la diferencia era que lo de Miley no me importaba en absoluto, y que lo que aquella chica, extraña si recuerdo bien, me contaba, lo escuchaba como si fuera la cosa más interesante del mundo, como si hablara sobre el Hockey o el Baloncesto-

Continuamos andando, yo cada vez aumentaba más el ritmo y ella se esforzaba por mantenerlo, yo no se lo pondría fácil y continuaba andando cada vez más rápido, quería quitármela de encima, y gracias a Dios, llegamos a aquel maldito edificio que ahora me acababa de salvar de cometer un asesinato.

Entramos, yo fui a mi taquilla a por unos libros y a dejar otros, después giré por el pasillo de la izquierda, y ella por el de la derecha, no sin antes fulminarme con la mirada, no le di importancia y me molestó que se creyera el centro de mi vida, como si solo fuera ella quien me importara, como si no tuviera una razón de ser sin ella, como si mis días sin ella fueran vacíos... y....y...y ¿Por qué coño "conozco" tan bien esta mierda? joder, necesito hablar con Ryan, ya, rápido.

Abrí la puerta de la clase, tocaba historia del arte o algo por el estilo, me sabía de memoria las clases, no las materias que tocaban, di un portazo al cerrar la puerta y localicé a Ryan con la mirada, suspirando me acerqué a él sentándome en el asiento que estaba vacío a su lado, me coloqué y fingí toser bajo la atenta mirada de Ryan, que me miraba como si fuera un bicho raro.

-¿Hola? ¿Despertaste con el pie derecho, bello princeso? -Lo fulminé con la mirada, el la respondió con una sonrisa-
-Se dice con el izquierdo, inteligente -Oí que expulsaba una carcajada, y no pude evitar suspirar y negar con la cabeza, cada día era más idiota pero aun así, seguía siendo mi maldito mejor amigo-
-¿Qué tal?
-Normal ¿tú?
-Igual -El silencio nos inundó a ambos-
-En verdad, esto---
-Jodidamente raro -Lo miré con incredulidad, como si no pudiera creer lo que acababa de decir-
-¿Cómo mierda---?
-Estoy igual... es como si hubiera pasado algo pero no hubiera pasado
-¿A qué te refieres? -La incredulidad no hacía más que crecer más y más-
-Tuve una especie de sueño... -Asentí como signo para que continuara hablando- y en él, una voz me decñia unas palabras.... -Asentí- a ver... soñé con una muchacha, llevaba ropa como antigua, como un vestido super largo blanco y con flores azules a lo largo de el, las mangas eran medio largas y tenían volantes al final de ella, le llegaba por los pies y.... mmmm, su pelo.... era rubio y estaba recogido con dificultad en un alto moño con mucho pelo suelto...  a mi nunca me importó esas cosas, pero su imagen, ha quedado clavada en mi cabeza desde que la vi. [Si quieren aclararse, sería algo así http://us.123rf.com/400wm/400/400/prometeus/prometeus1105/prometeus110500428/9576225-joven-y-bella-mujer-en-epoca-medieval-vestido-en-un-dia-soleado-al-aire-libre.jpg]  No puedo sacarla de ella, es como si hubiera sido escrita en tinta directamente sobre mi cerebro.
-Frustrante -Le corté yo-
-Si, es jodidamente frustrante...pero creo que esa gatita podría quitarme toda la frustración de encima -Yo miré en su dirección y un bellezon de ojos y cabellera rubia estaba delante de la puerta, con vaqueras negros y una blusa blanca fruncida a su figura, oí como Ryan transpiraba, yo no me inmuté, ni si quiera cuando me miró y empezó a coquetear conmigo... pero bueno.... si quiero volver a ser yo, necesito empezar por hacer algo que yo suelo hacer.


-¿Justin?
-Cállate  -¿Era Tamara?.... no.... ¿Micaela? ¿Nahiara? ¿Cristina? ¿María? ¿Cómo mierda se llamaba la chica de ojos grises? si no quieres acordarte, maldita cabeza de mierda, no recuerdes tampoco su rostro joder.
-Por qu--  -Tapé con fuerza su boca y la fulmine con la mirada, retándola a retarme, se quedó callada, no habló no dijo ni una palabra, cerró los ojos y pude acertar a descubrir que se sentía utilizada, pero era eso lo que había hecho exactamente, utilizarla-
-Eres un cerdo
-Lo sé -Respondí después de unos minutos- Pero es lo que soy, nunca nadie lo aceptó, ni nunca nadie lo aceptará -Ella no habló, tomé eso como un "tienes razón" y el tema de conversación no fue a más.

Me levanté y comencé a vestirme, vi el contorno del cuerpo de Sandra debajo de las sábanas, era sexy, muy sexy, pero no era nada fuera de lo normal... lo que si que no es normal es que me haya pasado practicamente todos el rato pensando en el nombre de aquella joven, he probado con todos los nombres ¿Por qué no consigo recordarlo?

Bajé las escaleras del departamento de Sandra y di un portazo al salir de el, no me despedí, ni si quiera le avise de que me iba, simplemente lo hice, ya le advertí, a ella y a todas, que no tendría ninguna relación estable, ellas mismas son las que deciden acostarse o no conmigo, y todas prefieren la primera opción con la esperanza de que alguna de ellas, pueda enamorarme... Ilusas.

Empecé a andar por el parque, uno que no conocía, continuaba pensando en su nombre mientras contemplaba el cielo, era asombroso verlo, sus distintas formas, sus distintos colores, era como saber exactamente en qué estado de ánimo se encontraba... y de alguna forma adivinar en que estado de ánimo me encontraba yo mismo. ¡Julia!.... ¡JODER! le di una patada a un contenedor y seguí andando, admiraba el cielo, pero mientras más lo observaba de alguna manera, más miedo... pánico me daba, era como si me estuviera aprisionando día a día, como si me estuviera quitando mi vida, mi libertad... pero no lo podía evitar... y cuando intenté hacerlo, todo había pasado demasiado deprisa.

Un coche, el sonido de un clackson, y mi imagen cruzando la carretera. Solo oí silencio, como si me hubiera quedado sordo. No había nada, ni nadie, ella no se podía considerar algo, era como una parte de mi, adherida a mi alma, siempre estaba conmigo, ya había pasado a ser algo más de mi, todo tiene relación, todo está conectado, como si sin una cosa no pudiera pasar la siguiente, como si todos los elementos del puzle estuvieran perfectamente encajados de nuevo, al menos una parte, una pequeña parte, y solo en ese momento me di cuenta de que nada estaba bien, yo no estaba bien, ni mi forma de ser lo estaba, mis sentimientos, mis latidos... lo vi tan claro que incluso dolió, que incluso me asustó no haberlo sabido antes.

Salí corriendo a ninguna parte, como si mis piernas supieran exactamente a donde me debían de llevar, mi mente no pensaba, solo dejaba actuar a mis piernas, estas estaban luchando por correr lo más rápido que les fuera posible.

No me habían llegado a atropellar. El conductor tenía buenos reflejos.

Pero haber estado tan cerca de la muerte, y a la vez de ella, había abierto mi mente, su nombre, el nombre del rostro de la chica que había estado rondando en mi mente tanto tiempo, lo tenía tan, tan cerca...

Los recuerdos no estaban del todo unidos, solo eran pequeños flashback que me mostraban la razón de que supiera tan bien el sentimiento de depender de una chica, joder y es que  me gustaba, me gustaba de verdad...

-¿--------, por qué te pusiste así? -Me incliné un poco quedando a su altura, ella bajó el rostro y empezó a jugar con sus dedos-
-¿Y bien... --------? -Insistí-
-Yo... creí que te gustaría



-¿Que sucedió? -Me atreví a preguntar al ver que ya se había calmado-
-Desapareció -Contestó con ira-
-¿El qué desapareció? -Necesitaba saber la razón de su dolor-
-Mi cielo



-Pues... yo creo, que las estrellas están ahí para cada persona -Reí ante su idea- ¿No me crees? -La miré y me advertí a mi mismo de que estaba hablando en serio-
-Haz que te crea -La reté-
-Cuando una persona se va... -Empezó- es decir, muere, muchas de sus personas queridas se quedan solas, pues yo creo que las estrellas nos representan y que aun que el cuerpo se vaya, siempre se quedaran las estrellas, para cuidar a las personas que dejamos atrás. 



-¡---------! -Corrí a su lado mientras la agarraba de los brazos y la miraba de arriba a abajo para comprobar que estaba bien-
-Me caí... -Admitió ella avergonzada, yo suspiré-



Estaba tan cerca, reí al poder por fin recordar momentos tan felices... 
Llegué a mi casa y me metí en ella inmediatamente mientras me tumbaba en el sofá y cerraba los ojos, me concentré y empecé a reírme a carcajadas cuando por fin, sentí que la había encontrado y que volvía a ser yo otra vez. 

Ella aquel día no habló, y yo no la obligué, cuando ya cada uno se había ido a dormir, pude oír bajo pero con claridad como se acercaba al salón descalza y sigilosa mientras susurraba una palabra ...."Hannah" e igual que aquel día, sonreí para mis adentros... y dormí con su nombre grabado a fuego en mis pensamientos. 

sábado, 6 de abril de 2013

Capítulo 10 - No olvides a Hannah


Cuando quise darme cuenta de donde estaba no pude pensar en nada, mi mente se quedo en blanco, nunca mejor dicho, mi cuerpo dolía, sentía algo frío en mi interior, como si estuviera vacío pero de todas las maneras posibles, me encontraba vivo ¿dónde quedo ese sentimiento de muerte hace apenas unos minutos? ... Abrí de golpe los ojos al percatarme de que estaba literalmente perdido.
Me incorporé y cerré los ojos mientras gruñía cuando un dolor me impactó contra el pecho, y ahora más despacio abrí los ojos, y los volví al cerrar cuando una luz me cegó. mis ojos tardaron en acostumbrarse pero cuando lo hicieron no me costó ningún esfuerzo abrirlos.

Estaba en una habitación totalmente blanca y yo me encontraba en el centro, sobre una cama y sábanas blancas como la nieve al igual que el resto de la habitación, mi ropa no estaba rota ni sucia, parecía incluso nueva y mis zapatos estaban colocados junto a la puerta también limpios.

Me levanté de la cama, un dolor punzante me atravesó pero lo ignoré y continué mi camino, me puse mis zapatos y salí de la habitación asegurándome antes de que no había nadie por allí.

Corrí por un pasillo lo más rápido que las heridas en mis piernas me permitieron, todo allí era blanco, como si fuera un hospital pero sin embargo tenía un brillo especial que no tenía los hospitales. Un hospital atrae a la muerte y aquel sitio... atraía la vida.

-Disculpe -Noté como mi corazón se paraba al oír una voz desconocida, mi primera reacción fue escapar, sin embargo, no podía hacerlo hasta descubrir el paradero de Hannah... Hannah-

Me di la vuelta para ponerme en frente de la dueña de aquella voz, y como supuse, era una muchacha de cabello rubio y fino, sus ojos eran azules y sus labios finos, su piel era blanca como todo aquel lugar y llevaba un vestido del mismo color ¿tan poco originales eran? ¿todo blanco? ¿en serio? deberían de tomar urgentes clases de color y dejar de ser tan monótonos ¿no se cansan?

-Emmh -Ella ladeó la cabeza y casi me caigo de espaldas cuando, de su pequeña espalda vi colgar dos enormes alas grises plegadas de forma elegante y dulce, intenté hablar pero no pude, estaba simplemente ¿asombrado? ¿era todo eso posible? al verla, el choque de la realidad me despertó de todo aquello, los recuerdos del día anterior... espera...-
-Perdona.... ¿cuántos días han pasado? -Ella frunció levemente el ceño-
-¿días?
-Si, días
-Oh -río- han pasado dos semanas señor Bieber
-¿Semanas? ¿En serio -Me pasé las manos por el pelo despeinándolo e intentando poner en orden todos mis pensamientos por muy imposible que pareciera aquello-

No encontraba soluciones ni sentido a todo aquello, miré a mi alrededor, do parecía extraño, raro, simple pero con clase, si yo estaba allí ¿dónde estaría Hannah? Hannah... la urgencia de verla y saber si estaba bien me inundó, empecé a correr de forma precipitaba, me choqué con otras tres chicas, dos sin alas y una de ellas con alas azul celeste, pero ninguna se quejaba, eran como muñecas, todo aquello era como estar, pero no estar, ambos a la vez, paré en seco cuando oí una voz. ¿Hannah?

Cerré los ojos y empecé a escuchar con atención la voz, y de donde provenía dicha voz, el silencio llenó el ambiente solo interrumpido por la voz de una desconocida, no entendía el idioma, pero parecía que cambiaba de carácter, primero estaba vacía, luego asustada, luego feliz, luego enfadada y asustada de nuevo, luego triste, dolor, nostalgia. Abrí los ojos de golpe. Creí descubrir de donde venía esa voz y me desenfrené a correr para seguirla. Necesitaba saberlo.

Llegué al exterior, el cielo era más azul en aquel lugar, el viento me azotó en la cara, y una imagen me deslumbró, no era el sol, era la silueta de una figura, no parecía ser Hannah.

Pero era ella.

Di dos pasos torpes, como si acabara de aprender a caminar intentando asegurarme de que era ella, se dio la vuelta y clavó su mirada en mi, no sonrió, se parecía a ella, pero Hannah sonreiría, siempre lo hacía, Hannah...

Sin darme cuenta, y sin poderlo evitar vi como mi visión empezaba a empañarse con lágrimas. Yo no había llorado en años, desde que ella murió, pero ¿Por qué recordaba eso ahora?. Furioso me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y negué con la cabeza intentando aclarar de nuevo mis ideas, no había respuestas, solo un pozo sin fondo de preguntas.

Levanté de nuevo la mirada hacia Hannah, su imagen ahora había cambiado y con él, mis sentimientos, sus alas, hace un momento resplandecientes y erguidas, estaban plegadas sobre su espalda y estaban ligeramente apoyadas sobre el suelo, su mirada pálida e intacta, estaba todavía más pálida, y sus ojos, antes muestras de indiferencia, ahora mostraban lo que su voz mostraba anteriormente. Me echaba de menos, y no pude reaccionar hasta que la vi caer y cuando me vi a mi mismo corriendo tras ellas sin pensar, me di cuenta que sería capaz de hacerlo todo por aquella chica... o ángel... o lo que fuera, a fin de cuentas, era Hannah.

Me agaché a su lado y la levanté con la mayor delicadeza que pude, ella en el instante en la que la toqué se puso de pie sola y agrandó las pupilas después de soltar un profundo suspiro.

-Creí que no vendrías nunca -Comenzó a hablar- Estaba empezando a hartarme -Fueron mis pupilas las que se agrandaron esta vez, y mis labios se curvaron en una sonrisa cuando vi la suya-
-Bueno, tuve ciertos problemas... -Ella asintió y comenzó a mirar hacia el cielo de nuevo-

En sus manos llevaba la cámara que le había comprado, sonreí al verla y al igual que ella, miré hacia el cielo, me parecía aburrido, pero estar viéndolo con Hannah ya lo hacía toda una aventura, como las de cada día que había vivido junto a ella.

Sentí una luz y luego oí un Flash, Hannah estaba fotografiándome mientras sonreía como una niña pequeña, yo sonreí y aparté la mirada, frunció el ceño y empecé a posar como si supiera de verdad lo que estaba haciendo y sonreía en las ocasiones en las que Hannah me decía cosas como 'Oh si, baby, eso es, que bien lo haces' retrocedía si ella me lo pedía y ponía caras si ella me lo ordenaba y ambos estallamos en carcajadas cuando me grito 'te vas a caer por le balcón' mientras yo corría hacia el lado contrario asustado, en ese momento, el vacío había desaparecido, solo quedaba una maldita paz y un nerviosismo que me decía y aseguraba, que esa sería la última vez que vería a Hannah.

Estuvimos hablando de todo menos de lo que había pasado, decía cosas como 'te he echado de menos, malo, ¿cómo se te ocurre hacerle esperar a una chica?' 'Me vengaré' a lo que yo solo podía contestar riéndome mientras la contemplaba, estuve haciéndolo todo el tiempo, como si cuando apartara la vista, Hannah desaparecería, utilizando sus alas mientras volaba como una paloma por el cielo. De repente quise que lo hiciera, pero el miedo de que lo llevara acabo era inmensamente mayor, porque si la dejaba ir ahora, cabía la posibilidad de que no volviera, en su lugar, se me ocurrió hablar de otra cosa.

-¿Por qué me haces tantas fotografías? -Pregunté al ver que me hacía una detrás de otra-
-¿No debería hacerlo? -Sonrió mientras seguía haciendo fotografías, lo extraño era que solo me las hacía a mi, y mi cuerpo se estremeció deseando que la conversación no siguiera por ahí, pero tenía que saberlo-
-Hannah ¿qué soy para ti? -El Flash dejó de sonar, pero la cámara seguía ocultando su rostro-
-¿Qué deberías ser? pues mi amigo
-¿Solo eso? -Dije con un hilo de voz y deseando que no fuera así, ella tardó en contestar-
-Justin, soy un Ángel -La realidad, dicha directamente me golpeó, pero yo ya estaba seguro de eso- No puedo sentir -Continuó- no debo. -Yo bajé la mirada y la volví a subir para mirarla con decisión, mientras apartaba la cámara de sus ojos-
-Eres un ser vivo, tienes sentimientos, y lo he comprobado -Dije mientras agarraba con fuerza su mano, la impotencia me carcomía por dentro-
-No soy Hannah -Cerré los ojos, suspiré y los volví a abrir- Me llamo Gabriel, soy el Ángel Gabriel
-Lo sé -Contesté rápidamente  Lo sé muy bien, así te llamaron... -Deseé no haber continuado, ella, su mirada se lleno de una indiferencia inquietante, pero no dijo nada ni se movió, solo me devolvió el agarré y cogió mi mano, quedándonos ambos en silencio, absortos en nuestros pensamientos-

Entonces, Hannah se volvió hacia mi y sin soltar mi mano, cogió aire.

-Justin... Te quiero -Susurró mientras un chorro de lágrimas como el cristal empezaban a salir de sus ojos grises- Pero de verdad.... no puedo -Su voz se cortó en la última frase, y sentí que la mía no podía si quiera salir- No soy buena para ti... -Continuó- Tendrás problemas, más de los que ya tienes... muchos más -Se secó las lágrimas con la mano que tenía libre- Puedes tener a cualquier chica que quieras, estoy segur--
-A todas menos una -La corté- Y es esa una la única a la que quiero -La corte inmediatamente-
-Pero Justin -Su voz sonaba desesperada- ¡No soy una chica! -Se rompió, y yo la seguí-

Nos quedamos en silencio, mirándonos fijamente, ahora todo cobraba sentido, sus comentarios, su adoración por el cielo, su fé ciega, su amor por todo... pero entonces ¿Qué pintaba ella allí con Tamara pidiendo que cuidara yo de ella? ¿y sus heridas? ¿Dios no era un padre bueno?

La miraba con la esperanza de que me diera respuestas, pero sabía que ella no podía hacerlo mientras continuaba llorando, su mano apretaba con fuerza la mía, haciendo que me dieran pequeños calambres de electricidad en el roce de ambas, tiré de ella y la abracé con todas mis fuerzas, ella me lo devolvió mientras oía sus sollozos. Sabía exactamente lo que iba a hacer ahora mismo.
Mi cabeza estaba encajada en su cuello mientras olía su pelo y cerraba los ojos con fuerza deseando que no lo hiciera, pero no cambiaría de idea, bajaba y subía las manos por su pequeña espalda, intentando de alguna forma darle mi apoyo, y cuando nos separamos la besé.

Fue leve, rápido, pero el mejor de mi vida, un simple roce, un pequeño choque, solo labio con labio, pero fue con Hannah y eso era suficiente, después nos miramos a los ojos de nuevos, mientras la imagen de Hannah se volvía a empañar por culpa de mis lágrimas, noté sus delicadas manos secarlas y fotografiarme de nuevo mientras sus manos temblaban, y cuando la oí hablar de nuevo, mi mundo entero fue absorbido por un agujero negro de ignorancia y nueva impotencia.

-Justin, serás feliz... no recordarás nada...solo que hiciste una amiga -Se secó las lágrimas con rabia- una muy buena amiga que se tuvo que ir... te dolerá, pero podrás continuar, continuarás con tu vida sin ella. Pero por favor, no me olvides del todo, no la olvides del todo, no olvides a Hannah... Justin.