viernes, 15 de marzo de 2013

Capítulo 8 - "Te enamoraste de mi Ángel"



El tiempo pasaba como si no fuera el tiempo, lento, aburrido, monótono, antes, ese tiempo, esos días me parecían agradables, las peleas, la sangre, las chicas, una distinta cada día, la diferencia entre ellas, el color de sus ojos, y no recordaba el nombre de ni una sola de ellas. Lo hacía simplemente para sentir el dolor, ese dolor que me demostraba que estaba vivo. Pero ahora mismo el dolor de haber perdido a Hannah no me demostraba eso, ese dolor me estaba matando por dentro poco a poco, como si se hubiera creado un incendio en mi interior. No podía olvidarla, ni a ella ni a su nombre, ni a sus ojos, ni a su risa, ni a su cielo, que estaba sobre mi y sobre todos las 24 horas del día, ese cielo que me hacía sentir cerca y lejos de ella a la vez. Estaba empezando a volverme loco.

-Justin, eres un imbécil ¿Como puedes simplemente acabar así conmigo? ¿No tienes dignidad? -reí ante sus comentarios, esa chica se llamaba... Mmm... Va, y yo que se, tampoco me preocupa mucho su nombre, esta, o estaba buena y me sirvió para pasar el rato y como es típico, ella pide algo mas, una clase de relación seria y algo así por el estilo. Pobre estúpida-
-la dignidad, no parecías preocuparte por ella hace tres días y... Que yo recuerde nunca te jure amor eterno... ¿O si? -le sonreí de forma maliciosa, con la esperanza de que lo entendiera y me dejara en paz para variar-
-¿Insinúas algo maldito hipócrita? -solté una sonora carcajada, mientras su cara ya roja de antes se volvía del color de la sangre, casi del mismo color de la mía al der derramada por mi nariz al recibir ese bofetón-

Me la limpie con la manga de mi chaqueta y seguí apoyado contra la pared de aquel callejón, era un buen sitio para hablar, aun que hablar hablar, solo hablaba ella, pobre estúpida, la próxima vez deberé elegir mejor mis presas si no quiero tener problemas de este tipo otra vez, al fin y al cabo dos horas de "diversión" no valen la pena si las muy pesadas van a estar dándome el coñazo durante días y días enteros. Puta pesada no se calla, ya me esta hartando.

-¿Sabes? Por que si sigues así vas a estar en problemas Justin y me gustas, quiero ayudarte, quiero seguir contigo, dame una oportunidad, puedo demostrárselo todo lo que valgo, aun que no lo quieras ver, puedo, de verdad que puedo -sus ojos se cristalizaron, yo la mire fijamente intentando decidir que hacer, y sin ningún motivo en especial me vinieron a la mente sus lagrimas. "Hannah"-
-¿Vas a empezar con las lagrimitas del demonio? Odio a las chicas que se ocultan detrás de ellas para intentar dar pena y conseguir así lo que se proponen. Joder, ¿Es que no tenéis un poquito de dignidad? Ya te dije que no, ¿Por que no te callas y te empeñad en hacernos pasar a ambos por esta mierda? -me acerque a ella hasta estar a centímetros e su odio y le susurre- fuiste una mas de montones y montones, deja de creerte especial. No lo eres, y ahora coge la poca dignidad que te queda, si es que te queda algo, y vete, largo. -me di la vuelta en redondo dejándola sola con la única compañía de su silencio, una compañía que supuse no seria demasiado agradable, o si quien sabe, la gente es muy rara.

Mi moto estaba aparcada a unas manzanas de distancia, pero andar nunca ha sido un problema para mi. Desde que se largo, era una de las cosas que mas hacia en mi tiempo libre, deje de hacerlo cuando me di cuenta que mientras mas andaba o caminaba mas pensaba en ella, en su forma de hacer sus facciones... Su corazón.

Cada vez que veía a una niña pequeña llorar, la recordaba destrozada y con la cara cubierta de lagrimas, cuando veía a una chica sonreír, recordaba la forma que tenía de deslumbrar la habitación con la suya, cuando dos personas peleaban, recordaba la forma en la que me había suplicada que me alejara de ella, de la forma en la que me había suplicado dejarla ir. Y cuando volvía a mi apartamento, vacío y desolador, recordaba como me sentí y como continúe sintiéndome a partir de ese momento. Vacío. Sin un motivo para seguir adelante. Con la esperanza de que un día, de la misma forma en la que se fue, volvería, sin razón aparente, solo que esta vez, ella sonreiría como siempre había hecho.     


Mi vida en cierta forma volvía a ser como era antes, solo que antes no me había dado cuenta de lo jodido que estaba, había incluso empezado a replantearme la oportunidad de tener novia y toda esa mierda, pero no podía, siempre que intentaba ser amable con una chica, no podía, mi amabilidad le pertenecía a Hannah, tanto mi amabilidad como una importante parte de mis pensamientos y, peligrosamente de mi corazón. Maldita ladrona.

¿Pretendía hacer esto desde el comienzo? Ganarse mi cariño y después irse, sin dar explicaciones ni un motivo lógico, ¿Le hice daño? ¿Lo hice? Aquel pensamiento hizo que mi piernas y que todo el cuerpo me temblara, podía dañar a muchas personas pero no podía dañarla a ella, no podía, no tenía ese privilegio, y que dios le libre a quien se atreva a tocarle un pelo, porque le encontrare y le haré pagarlo con su vida... Bueno, quizás estoy exagerando un poco... Pero, de todas form, le haré pagarlo caro...-me e vuelto tan patético- pensé mientras metía las llaves en la ranura de la moto y encendía el motor con un impresionante gruñido. Sonreí con orgullo, al menos no todo había cambiao y eso es de alguna forma algo bueno.

Había vuelto a ir al instituto, tan coñazo como siempre pero me pasaba la mitad de las clases durmiendo y soñando con, muy a mi pesar, ella.

Me decía a mi mismo que debía olvidarla, que ella sabría lo que quería hacer que estaba bien y que estaría mejor sin mi, la trate como mejor pude, y al parecer no fue suficiente. No debo tomármelo como algo personal.

Ya estoy acostumbrado a decepcionar a las personas que me importan.

Mientras mas pensaba mas corría, mientras mas corría mas oportunidades de pegárselas tenía, y mientras mas oportunidades de pegársela tenía, mas en paz se sentía consigo mismo. Si Hannah estaba sufriendo ¿Que menos que sufrir el también con ella? Un poco de sufrimiento, de ese sufrimiento al que estaba acostumbrado no le vendría nada mal.
Oí el claxon de numerosos coches pitando en formas de quejas, bien por la velocidad o bien por la forma en la que estaba adelantand a unos coches y a otros. La adrenalina fruía por sus venas, cerro los ojos y sintió algo frío en la cara y después todo se volvía de un color oscuro, y de nuevo ese pensamiento que no lo abandonaba hiciera lo que hiciera volvió. En mitad de ese fondo negro, estaba Hannah, vestida de blando y con unas hermosa salas blancas saliendo su espalda. Parecía tan real que inconscientemente levanto una mano y alargo el brazo intentando acariciar una de sus alas, o su pelo, quería abrazarla, quería sentir que estaba con el, quería sentir que Hannah si era feliz junto a el y que también el podía hacer feliz a alguien. Se dio cuenta que esa cosa que sentía fría sobre su cara eran sus propias lagrimas y que ese dolor fue el resultado de su caída, y que Hannah solo era como un soplo de aire fresco en aquel momento. Necesitaba verla y oír la, pero en ese momento lo único quería eran los gritos histérico de todos a su alrededor, después, fue como si hubiera muerto y la imagen de Hannah desapareció. Pero no desapareció su voz , que siguió resonando en aquella oscuridad. Se pregunto si seguiría teniendo esas hermosas alas cayendo de forma elegante desde su espalda, y por ultimo, deseo abrazarla, abrazarla comp nunca había querido abrazar a nadie en su vida desde el di en que su hermana había muerto, y con ella, toda su vida. No quería que su nueva vida, Hannah volviera a ser destrozada aun que eso significara dejarla ir. Aun que ¿A quien pretendía engañar? No podía hacerlo. Ni jamás podría.

Cuando abrí los ojos estaba en una habitación de paredes blancas y sabanas a juego. La habitación estaba totalmente en silencio, solo se oía mi dificultosa respiración pero o estaba sola, estaba acompasada de otra, de una enfermera que iba totalmente de blanco y estaba recogiendo algo de la mesita que estaba a mi lado, intente incorporarme pero antes de poder hacerlo, la joven se acerco a mi obligándome a tumbarme de nuevo, al principio me queje pero nada mas ver sus ojos, el mundo pareció congelarse. Hannah.

-¿Hannah, eres tu de verdad o estoy soñando?- ella bajo la mirada y empezó a jugar con los dedos de sus manos, estaba incomoda, pero mas que eso, parecía asustada, de mi y de mi reacción-

Ella río, de una forma fría, y empezó a respirar mas rápido y de forma agitada. Mi corazón se encogió al ver lo que le provocaba mi presencia. Quería que sintiera cómoda conmigo, pero al parecer, no era así, cerré los ojos intentando aclarar mis ideas.

-Justin, tu no lo entiendes, de verdad... No, no me conoces -esta vez, fue ella quien cerro los ojo, su cabello estaba recogido en una coleta mal hecha, haciendo que algunos mechones cayeran sobre su caray su frente, y al abrir sus ojos, sus malditos hermosos ojos, mi mundo se resquebrajo-
-no, tienes razón, no lo entiendo... -nos miramos a los ojos, y ella aparto la mirada mientras negaba con la cabeza-

Entonces, con mucha mas fuerza que antes, me miro directamente a los ojos transmitiéndome lo que con palabras no podía hacer, tuve la tentación de levantarme y abrazarla, pero cuando me di cuenta de los numerosos cables a mi alrededor y del martilleaste dolor que acechaba mis costillas, oprimí la idea como una bonita fantasía con un bonito final que nunca se cumplirá.

-imbécil... ¿Como puedes, como se te ocurre si quiera ir por la calle de esa manera? ¿Te falta un tornillo o algo por el estilo? Justin, no te imaginas lo... -la calle con la mirada, retándola a que siguiera hablando, sabia muy bien porque iba a esa velocidad, que ella no quisiera admitirlo o asumirlo no era mi culpa-
-es mejor para nosotros no estar en contacto, Justin, creo que será mucho mejor, tanto para mi como para ti -dijo con seguridad, pero pude notar que en las ultimas frases, su voz disminuyo notablemente-
-Será mejor para ti, pero no para mi, sin una explicación, comp si hubiera hecho algo malo, suéltalo, te mentes o cualquier cosa y preferiste huir, lo entiendo, en serio, siempre pasa lo mismo. Todos se ganan mi cariño y en el ultimo segundo cambian de idea y prefieren simplemente dejarme tirado¿Es eso bueno para mi? ¿Lo es? Sin explicaciones ni motivos... -el silencio reino en la sala, y tome esos minutos para fijarme mas detenidamente en ella, llevaba un vestido blanco por encima de las rodillas, su pelo era algo mas largo, me sorprendió por una fracción de segundos cuando volví a la realidad de que en verdad no la había visto en dos largos meses, aun que sin ella el tiempo parecía no pasar, su piel era mas blanca que antes, sus ojos grises como si de una tormenta se tratara, sus manos estaban sucias, magulladas, como si hubiera estado trabajando y en su cuello se marcaban círculos morados. Moretones. La rabia empezó a consumirme muy lentamente, pero sin dejar nada de mi cuerpo sin consumir. Solo podía ver esos maratones, y la dueña del cuerpo en el que es encontraban. Ella parecía mas madura, menos infantil, era extraño verla de esa forma, si su sonrisa burlona de siempre, con una seria mueca, mezclada con un ceño algo fruncido.

Oí su suspiro, y vi como tapaba el mayor numero de heridas que sus brazos le permitieron, yo ya había empezado a levantarme ignorando el dolor del accidente, cuando ella estaba corriendo para salir de mi habitación, con aire de resignación, como si quisiera decirme algo pero no pudiera hacerlo.

Desenfado salí en busca de ella, solo hasta que unos enfermeros me obligaron por la fuerza a volver a mi cama.

Hannah ya no estaba, se había ido, como si se hubiera evaporado, sin dejar rastro algo solo un enorme vacío en mi interior, que, inexplicablemente era mucho mayor que antes.

Me sedaron para que no diera problemas, chicos listos, a la mínima en la que se dieran la vuelta intentaría escaparme, aun que esta vez, con la cosas esas, me costaría mas trabajo llevar a cabo mi plan. El negro, la oscuridad volvió a dominarme del todo pero esta vez, curiosamente no solo soñé con Hannah y sus hermosas alas, sino que empece a soñar con todas las personas a las que había defraudado, una por una, sin dejarme descansar, cuando el sueño de una de ellas acababa empezaba otro mas y otro, parecía que eso nunca acabaría, hasta que en uno, en una persona en especial pareció detenerse mas, este no tenía apariencia física, era una enorme bola de luz que parecía estar muy cabreada conmigo, y este no tenía un motivo especifico, era como un resumen de todo lo anterior, de todos mis fallos y mis errores. pero remarcando uno de ellos, y de algo de lo que había estado huyendo prácticamente todo el rato que tanto el como yo sabía que por mucho que huyera, eso seguía ahí.

Se paro en la imagen de Hannah y mía, juntos, todos esos días juntos, riendo y compartiendo un mismo aire, sentimientos similares, latidos iguales. Pero no se refería a Hannah como Hannah, Se refería a ella como Gabriel. Como su Ángel Gabriel, y me echaba en cara una única cosa que no me perdonaría nunca por muchos siglos y siglos que pasaran.

Sus palabras textuales, o las palabras que pude oír con mas claridad en aquel sueño no las olvidare jamás tampoco, ni las palabras ni toda esa mezcla de sentimientos al poder verlas con tanta claridad, cuando siempre había estado intentando huir de un hecho, que era definitivo desde el principio.

"Te enamoraste de mi Ángel, ahora, sufre las consecuencias"



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