y con esa frase resonando en mi cabeza todo a mi alrededor volvió a desaparecer volviendo a la escena de antes.
Hannah estaba tirada en el suelo, y solo podía verla a ella, no veía una luz negra, no veía a los putos seres alados... nada... solo a Hannah. Una Hannah que necesitaba mi ayuda.
Mi corazón empezó a latir muy deprisa. La adrenalina empezó a recorrer mis venas y en mis manos se formaron dos puños. Mi mente se quedó en blanco y de repente, de mi interior salió algo parecido al fuego.
Era eso exactamente.
Oí los gritos y las maldiciones y pude ver de soslayo como los seres caían al suelo arrodillados y gritaban de agonía pura y dura, no me sentía culpable. Esa misma agonía la podría haber pasado Hannah tambien.
De nuevo, el pensamiento de ella hizo que mi corazón se acelerara mucho más, como si fuera a salirse de mi pecho y lo único que oía era su voz, calmada y tranquila, transmitiéndome su paz. Los dedos de mis puños se volvieron de color blanco por la fuerza que estaba ejerciendo y por una milésima de segundo, quise torturar a todos los que la hicieron sufrir.
La adrenalina me superó y antes de darme cuenta, todo a mi alrededor estaba destrozado.
Cerré los ojos un segundo para protegerme del humo que salía de alguna parte y al abrirlos me asustó ver el panorama... pero ese miedo se fue cuando me di cuenta que había sido yo quien lo había hecho.
Localicé a Hannah todavía tirada en el suelo y corrí hacia ella mientras susurraba su nombre. El pánico se apoderó de mi. Pensar en perder a Hannah otra vez... en tan poco tiempo... no podía soportar aquello. ¿Pero por qué?
Me agaché para comprobar su estado y sentí que se me paró el corazón al ver la escena de Hannah con los ojos abiertos y... llenos de vida, solté un suspiro de alivio y un gruñido haciéndole ver mi enfado a pesar de todo, ella sonrió sin fuerza y se levantó con mi ayuda.
Llevaba los pies descalzos y el pelo le caía formando una cascada sobre sus hombros.
Ella miró a su alrededor mientras suspiraba, pero no parecía asombrada, como si ya se esperara aquello, entonces recordé lo que acababa de vivir y también recordé los huecos en negro que tenía en mi cabeza.
-¿Justin? -Hannah me llamó despertándome de mis pensamientos. Clavé mi mirada en ella y algo dentro de mi fue más poderoso que mi control.
Antes de darme cuenta cogí con delicadeza el rostro de Hannah observándolo bien. Sus ojos grises... su cabello... sus mejillas ahora levemente rojas por mi culpa, y sus labios... a tan pocos centímetros de los míos que los besé.
Hannah sabía a... agua, viento y... a algo más que no pude descifrar pero provocó que se me hiciera imposible el hecho de dejar de besarla.
Rodeé con mi brazo derecho su cadera y con mi mano izquierda le levanté el mentón más hacia mi. Ella tardó en reaccionar pero finalmente me rodeó el cuello con sus brazos. Estaba insegura... pero a la vez sabía lo que hacía.
Pegué a Hannah más a mi cuerpo, me pregunté si le estaría haciendo daño y antes de que me pudiera controlar le estaba pidiendo permiso para deslizar mi lengua en su boca. Aun que no la veía podía imaginarla mientras se sonrojaba y pensaba en qué hacer. Yo no le di tiempo ni dejé que pensara en nada más.
La apreté un poco más y en el momento en el que fue a coger aire la volví a besar profundizando el beso.
Hannah al principio se resistió e intentó mantener la cordura pero luego se rindió haciendo que su lengua siguiera a la mía.
Nunca había besado a nadie de esa forma. Era suave y sin prisas, con sentimientos que seguramente Hannah no tenía hacia mi... pero no podía evitarlo. La necesitaba después de todo.
Oí lanzar un suave y muy leve gemido a Hannah, sentí que mi corazón se encogió y mi respiración empezaba a ser pesada y aun que intenté evitarlo, no pude ni quise hacer nada.
Cogí a Hannah de la forma más delicada posible de los muslos, e hice que ella me rodeara con ellos la cadera mientras caminaba con dificultad pegándome más a ella y la apoyaba contra la pared de lo que parecía ser un callejón. Apreté mis caderas más hacia ella para que pudiera sentirme y a la vez, para poder sentirla y otro gemido salió de los labios de sus labios, esta vez más alto. Yo sonreí victorioso, pero sabía que debía de detenerme.
Una voz empezó a repetírmelo una y otra vez con desesperación, quería ignorarla, quería hacerlo con todas mis fuerzas, no quería soltar a Hannah tan pronto... pero sabía que no podíamos continuar con eso porque para empezar, estábamos en mitad de un callejón.
Corté con delicadeza el beso y apoyé mi frente contra la de ella para que me mirara a los ojos. Sus mejillas estaban sonrojadas y su respiración estaba casi tan agitada como la mía.
Besé su cuello mientras Hannah ponía sus pies en el suelo y la realidad de lo que había pasado nos golpeó a los dos.
Ninguno sabía muy bien que decir o que hacer, Hannah miraba sus pies y yo miraba hacia la pared que tenía a mi derecha mientras suspiraba y me frotaba la cara con mis manos intentando pensar con un poco de claridad, aun que fracasé. En mi cabeza se repetía la escena una y otra vez y lo peor era que quería repetirlo... o, incluso algo más. Sacudí mi cabeza violentamente y volví a suspirar mientras miraba a Hannah, cuyo rostro estaba tapado por su pelo rubio que creaba una especie de cortina, quería hacerle muchas preguntas pero deduje que sería mejor hacerlas en otro lugar y en otro momento.
-¿Hannah? -Hablé con voz baja. Ella se sobresaltó pero no levantó la mirada. -Hannah -Repetí esta vez con un poco más de desesperación consiguiendo que Hannah por fin me mirara. Sus mejillas estaban rojas, yo reí con dulzura. -Vamos a casa. -Ella me miró a los ojos seria para luego, con una sonrisa asentir.
El camino no se hizo ni largo ni corto, la tensión había disminuido pero las imágenes se repetían una y otra vez sin parar, como si me estuvieran echando algo en cara.
Cuando llegamos Hannah entró con ojos soñadores. Seguramente ella habría pensado que aquella sería la última vez que veía aquel lugar. Me sentí mal por aquel pensamiento y lo eliminé de mi cabeza, cogí mi móvil. No recordaba cuando lo había visto por última vez y vi seis mensajes y siete llamadas perdidas. Miley, Chaz, Nathan, Ryan, Carol... suspiré y lo volví a guardar. Esa noche ya resolvería cuentas pendientes con todos.
Fui a la pequeña cocina y abrí la nevera. Recuerdo que antes de que todo esto pasara me encontraba con muy pocas fuerzas y apenas podía hacer nada... otra pregunta más, eso era un empieza sin final, y la misión qu--- paré en seco un momento y sacudí la cabeza, no quería pensar en nada, al menos no por el momento, quería solo un minuto de descanso y mientras calentaba arroz en el microondas pude ver a Hannah sentada en la alfombra que había en el salón. Su mirada estaba clavada en el cielo y lo que un día en sus ojos fue adoración, hoy solo era miedo.
-Hannah, voy a hacer arroz -Ella me miró y vi que su pelo se había oscurecido. Fruncí el ceño y sacudí la cabeza.
Puse el arroz en dos platos, el de Hannah era más grande que el mío y los lleve a la mesa. Comimos en silencio absortos en nuestros pensamientos. Era una locura... si lo contara todos pensarían que estoy loco... ¡Loco! he visto todo eso... me han dicho todo eso... y ahora, estamos comiendo arroz como si nada hubiera sucedido... que Dios nos perdone.
Acabamos de comer y de forma monótona y ya habitual Hannah se disponía a subir las escaleras y yo acostarme en el sofá.
El silencio absorbió la casa cuando oí unos pasos y sentí que el sofá se hundía por el peso de una nueva persona. Sonreí y dejé que Hannah se colocara sobre mi pecho mientras olía aquel olor que tanto me gustaba.
"Justin..." -Susurró ella antes de dormirse. Yo por el contrario por más que lo intenté no pude conseguirlo y lo único que hice fue pensar en todo lo que había pasado y en las partes que eran realidad y en las partes que eran ficción, aun que me lamenté al deducir que todo eso era una realidad... algo irreal, pero la realidad.
Hannah era un Ángel y--- -Abrí los ojos como platos mientras me daba cuenta de lo que había hecho... Hannah era un Ángel, personas puras... y yo la había besado con nada más que lujuria... y después de eso, su cabello se oscureció y... la voz que me ordenaba que me detuviera... ¿Puede tener algo que ver todo eso? ¿Puede todo estar relacionado?
¿He podido corromper a Hannah?
Por dios eres maravillosa
ResponderEliminarLa mejor novelaa!!! :3
Oh cielo, no sabes cuando me animan los comentarios.
EliminarHe tenido que dejarla por unos días. Problemas y eso... pero en cuanto pueda (tal vez mañana) seguiré escribiendo.
No te preocupes te entiendo
ResponderEliminarsolamente no la dejes!!!
Gracias♥
Cielo, soy nueva lectora, sigue la novela por favor :)
ResponderEliminarporfa siguela dios esta tan jodidamente buena .............
ResponderEliminareres grande siguela la amo ♥'