sábado, 6 de abril de 2013
Capítulo 10 - No olvides a Hannah
Cuando quise darme cuenta de donde estaba no pude pensar en nada, mi mente se quedo en blanco, nunca mejor dicho, mi cuerpo dolía, sentía algo frío en mi interior, como si estuviera vacío pero de todas las maneras posibles, me encontraba vivo ¿dónde quedo ese sentimiento de muerte hace apenas unos minutos? ... Abrí de golpe los ojos al percatarme de que estaba literalmente perdido.
Me incorporé y cerré los ojos mientras gruñía cuando un dolor me impactó contra el pecho, y ahora más despacio abrí los ojos, y los volví al cerrar cuando una luz me cegó. mis ojos tardaron en acostumbrarse pero cuando lo hicieron no me costó ningún esfuerzo abrirlos.
Estaba en una habitación totalmente blanca y yo me encontraba en el centro, sobre una cama y sábanas blancas como la nieve al igual que el resto de la habitación, mi ropa no estaba rota ni sucia, parecía incluso nueva y mis zapatos estaban colocados junto a la puerta también limpios.
Me levanté de la cama, un dolor punzante me atravesó pero lo ignoré y continué mi camino, me puse mis zapatos y salí de la habitación asegurándome antes de que no había nadie por allí.
Corrí por un pasillo lo más rápido que las heridas en mis piernas me permitieron, todo allí era blanco, como si fuera un hospital pero sin embargo tenía un brillo especial que no tenía los hospitales. Un hospital atrae a la muerte y aquel sitio... atraía la vida.
-Disculpe -Noté como mi corazón se paraba al oír una voz desconocida, mi primera reacción fue escapar, sin embargo, no podía hacerlo hasta descubrir el paradero de Hannah... Hannah-
Me di la vuelta para ponerme en frente de la dueña de aquella voz, y como supuse, era una muchacha de cabello rubio y fino, sus ojos eran azules y sus labios finos, su piel era blanca como todo aquel lugar y llevaba un vestido del mismo color ¿tan poco originales eran? ¿todo blanco? ¿en serio? deberían de tomar urgentes clases de color y dejar de ser tan monótonos ¿no se cansan?
-Emmh -Ella ladeó la cabeza y casi me caigo de espaldas cuando, de su pequeña espalda vi colgar dos enormes alas grises plegadas de forma elegante y dulce, intenté hablar pero no pude, estaba simplemente ¿asombrado? ¿era todo eso posible? al verla, el choque de la realidad me despertó de todo aquello, los recuerdos del día anterior... espera...-
-Perdona.... ¿cuántos días han pasado? -Ella frunció levemente el ceño-
-¿días?
-Si, días
-Oh -río- han pasado dos semanas señor Bieber
-¿Semanas? ¿En serio -Me pasé las manos por el pelo despeinándolo e intentando poner en orden todos mis pensamientos por muy imposible que pareciera aquello-
No encontraba soluciones ni sentido a todo aquello, miré a mi alrededor, do parecía extraño, raro, simple pero con clase, si yo estaba allí ¿dónde estaría Hannah? Hannah... la urgencia de verla y saber si estaba bien me inundó, empecé a correr de forma precipitaba, me choqué con otras tres chicas, dos sin alas y una de ellas con alas azul celeste, pero ninguna se quejaba, eran como muñecas, todo aquello era como estar, pero no estar, ambos a la vez, paré en seco cuando oí una voz. ¿Hannah?
Cerré los ojos y empecé a escuchar con atención la voz, y de donde provenía dicha voz, el silencio llenó el ambiente solo interrumpido por la voz de una desconocida, no entendía el idioma, pero parecía que cambiaba de carácter, primero estaba vacía, luego asustada, luego feliz, luego enfadada y asustada de nuevo, luego triste, dolor, nostalgia. Abrí los ojos de golpe. Creí descubrir de donde venía esa voz y me desenfrené a correr para seguirla. Necesitaba saberlo.
Llegué al exterior, el cielo era más azul en aquel lugar, el viento me azotó en la cara, y una imagen me deslumbró, no era el sol, era la silueta de una figura, no parecía ser Hannah.
Pero era ella.
Di dos pasos torpes, como si acabara de aprender a caminar intentando asegurarme de que era ella, se dio la vuelta y clavó su mirada en mi, no sonrió, se parecía a ella, pero Hannah sonreiría, siempre lo hacía, Hannah...
Sin darme cuenta, y sin poderlo evitar vi como mi visión empezaba a empañarse con lágrimas. Yo no había llorado en años, desde que ella murió, pero ¿Por qué recordaba eso ahora?. Furioso me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y negué con la cabeza intentando aclarar de nuevo mis ideas, no había respuestas, solo un pozo sin fondo de preguntas.
Levanté de nuevo la mirada hacia Hannah, su imagen ahora había cambiado y con él, mis sentimientos, sus alas, hace un momento resplandecientes y erguidas, estaban plegadas sobre su espalda y estaban ligeramente apoyadas sobre el suelo, su mirada pálida e intacta, estaba todavía más pálida, y sus ojos, antes muestras de indiferencia, ahora mostraban lo que su voz mostraba anteriormente. Me echaba de menos, y no pude reaccionar hasta que la vi caer y cuando me vi a mi mismo corriendo tras ellas sin pensar, me di cuenta que sería capaz de hacerlo todo por aquella chica... o ángel... o lo que fuera, a fin de cuentas, era Hannah.
Me agaché a su lado y la levanté con la mayor delicadeza que pude, ella en el instante en la que la toqué se puso de pie sola y agrandó las pupilas después de soltar un profundo suspiro.
-Creí que no vendrías nunca -Comenzó a hablar- Estaba empezando a hartarme -Fueron mis pupilas las que se agrandaron esta vez, y mis labios se curvaron en una sonrisa cuando vi la suya-
-Bueno, tuve ciertos problemas... -Ella asintió y comenzó a mirar hacia el cielo de nuevo-
En sus manos llevaba la cámara que le había comprado, sonreí al verla y al igual que ella, miré hacia el cielo, me parecía aburrido, pero estar viéndolo con Hannah ya lo hacía toda una aventura, como las de cada día que había vivido junto a ella.
Sentí una luz y luego oí un Flash, Hannah estaba fotografiándome mientras sonreía como una niña pequeña, yo sonreí y aparté la mirada, frunció el ceño y empecé a posar como si supiera de verdad lo que estaba haciendo y sonreía en las ocasiones en las que Hannah me decía cosas como 'Oh si, baby, eso es, que bien lo haces' retrocedía si ella me lo pedía y ponía caras si ella me lo ordenaba y ambos estallamos en carcajadas cuando me grito 'te vas a caer por le balcón' mientras yo corría hacia el lado contrario asustado, en ese momento, el vacío había desaparecido, solo quedaba una maldita paz y un nerviosismo que me decía y aseguraba, que esa sería la última vez que vería a Hannah.
Estuvimos hablando de todo menos de lo que había pasado, decía cosas como 'te he echado de menos, malo, ¿cómo se te ocurre hacerle esperar a una chica?' 'Me vengaré' a lo que yo solo podía contestar riéndome mientras la contemplaba, estuve haciéndolo todo el tiempo, como si cuando apartara la vista, Hannah desaparecería, utilizando sus alas mientras volaba como una paloma por el cielo. De repente quise que lo hiciera, pero el miedo de que lo llevara acabo era inmensamente mayor, porque si la dejaba ir ahora, cabía la posibilidad de que no volviera, en su lugar, se me ocurrió hablar de otra cosa.
-¿Por qué me haces tantas fotografías? -Pregunté al ver que me hacía una detrás de otra-
-¿No debería hacerlo? -Sonrió mientras seguía haciendo fotografías, lo extraño era que solo me las hacía a mi, y mi cuerpo se estremeció deseando que la conversación no siguiera por ahí, pero tenía que saberlo-
-Hannah ¿qué soy para ti? -El Flash dejó de sonar, pero la cámara seguía ocultando su rostro-
-¿Qué deberías ser? pues mi amigo
-¿Solo eso? -Dije con un hilo de voz y deseando que no fuera así, ella tardó en contestar-
-Justin, soy un Ángel -La realidad, dicha directamente me golpeó, pero yo ya estaba seguro de eso- No puedo sentir -Continuó- no debo. -Yo bajé la mirada y la volví a subir para mirarla con decisión, mientras apartaba la cámara de sus ojos-
-Eres un ser vivo, tienes sentimientos, y lo he comprobado -Dije mientras agarraba con fuerza su mano, la impotencia me carcomía por dentro-
-No soy Hannah -Cerré los ojos, suspiré y los volví a abrir- Me llamo Gabriel, soy el Ángel Gabriel
-Lo sé -Contesté rápidamente Lo sé muy bien, así te llamaron... -Deseé no haber continuado, ella, su mirada se lleno de una indiferencia inquietante, pero no dijo nada ni se movió, solo me devolvió el agarré y cogió mi mano, quedándonos ambos en silencio, absortos en nuestros pensamientos-
Entonces, Hannah se volvió hacia mi y sin soltar mi mano, cogió aire.
-Justin... Te quiero -Susurró mientras un chorro de lágrimas como el cristal empezaban a salir de sus ojos grises- Pero de verdad.... no puedo -Su voz se cortó en la última frase, y sentí que la mía no podía si quiera salir- No soy buena para ti... -Continuó- Tendrás problemas, más de los que ya tienes... muchos más -Se secó las lágrimas con la mano que tenía libre- Puedes tener a cualquier chica que quieras, estoy segur--
-A todas menos una -La corté- Y es esa una la única a la que quiero -La corte inmediatamente-
-Pero Justin -Su voz sonaba desesperada- ¡No soy una chica! -Se rompió, y yo la seguí-
Nos quedamos en silencio, mirándonos fijamente, ahora todo cobraba sentido, sus comentarios, su adoración por el cielo, su fé ciega, su amor por todo... pero entonces ¿Qué pintaba ella allí con Tamara pidiendo que cuidara yo de ella? ¿y sus heridas? ¿Dios no era un padre bueno?
La miraba con la esperanza de que me diera respuestas, pero sabía que ella no podía hacerlo mientras continuaba llorando, su mano apretaba con fuerza la mía, haciendo que me dieran pequeños calambres de electricidad en el roce de ambas, tiré de ella y la abracé con todas mis fuerzas, ella me lo devolvió mientras oía sus sollozos. Sabía exactamente lo que iba a hacer ahora mismo.
Mi cabeza estaba encajada en su cuello mientras olía su pelo y cerraba los ojos con fuerza deseando que no lo hiciera, pero no cambiaría de idea, bajaba y subía las manos por su pequeña espalda, intentando de alguna forma darle mi apoyo, y cuando nos separamos la besé.
Fue leve, rápido, pero el mejor de mi vida, un simple roce, un pequeño choque, solo labio con labio, pero fue con Hannah y eso era suficiente, después nos miramos a los ojos de nuevos, mientras la imagen de Hannah se volvía a empañar por culpa de mis lágrimas, noté sus delicadas manos secarlas y fotografiarme de nuevo mientras sus manos temblaban, y cuando la oí hablar de nuevo, mi mundo entero fue absorbido por un agujero negro de ignorancia y nueva impotencia.
-Justin, serás feliz... no recordarás nada...solo que hiciste una amiga -Se secó las lágrimas con rabia- una muy buena amiga que se tuvo que ir... te dolerá, pero podrás continuar, continuarás con tu vida sin ella. Pero por favor, no me olvides del todo, no la olvides del todo, no olvides a Hannah... Justin.
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hola:) me encanta esta nove <3 y te queria preguntar si me dejabas subirla a mi pagina? ovbio que te daria creditos;) gracias.
ResponderEliminarOw, ¡Muchas gracias! y claro que puedes subirla si das créditos y mencionas el blog, y también me gustaría saber el link de tu página y así me paso :)
EliminarBesitos.
http://www.facebook.com/pages/Noves-de-Justin-Bieber-y-Tu-P-NP/219772894708270?fref=ts este es el link de mi pagina:) y gracias!
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