lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 12 Sea lo que sea; Te encontraré


-Llamadla. -Dijo con voz firme y seria- Ahora.
-Ella está---
-Dije, que, ¡La llaméis! -Cortó él, el poco control que le quedaba se había evaporado, y había comenzado a maldecir en voz baja- Si no está aquí en tres minutos... habrá muchos problemas... -Se acercó lentamente a ella, de forma amenazante, ella no retrocedió, tragó saliva y cerró los ojos, en un acto de sumisión total, el levantó con fuerza el brazo-
-Parad -Se oyó una voz dulce, pero a la vez, dura- Ya estoy aquí, Señor -El se dio la vuelta, en dirección a la voz de ella, y sonrió de una forma desagradable y de pocos amigos-
-Has tardado mucho -Volvió a sonreír- Gabriel -El ángel mayor bajó el rostro y tragó saliva, sus ropas estaban desordenadas, y sentías las alas cansadas por el esfuerzo de volar con demasiada velocidad-
-Lo lamento, Señor---
-Sé que lo lamentas -Le cortó el- Lamentas ver morir a tu... inferior... por tú culpa -Hizo énfasis en la palabra "Tú" y con un gesto corto pero siniestro, arrancó las alas de la chica, que apenas contaba con doscientos años de experiencia, Gabriel abrió con fuerza los ojos, debía controlarse, o volvería a ser castigada, los sollozos de la joven ángel retumbaban, mientras se retorcía de dolor con lágrimas en los ojos... y suplicando una clemencia que no le darían-
-Muy bien, ahora que la basura fue eliminada -Tuvo que volver a cerrar los ojos para reprimirse las ganas de coger la espada que se encontraba en la pared de la sala blanca, adornándola... y clavársela en el primer lugar que encontrara- Dame hasta el más mínimo detalle

Ella se dirigió al centro de la sala, sacó de una mochila un pen drive de color azul, y con un poquito de lo que ella llamaba, "Magia" todos los documentos que había en el pen drive, pasaron a desvanecerse y levitar en toda la habitación, y su corazón dio un vuelvo cuando vio en tamaño real una de las fotografías que le había hecho a él... se rió de si misma, y de sus estúpidas creencias... ahora todo se había marchitado, igual que una flor, el cielo ya había caído, y la Tierra estaba por caer en las mismas llamas negras gobernadas por las mismas alas blancas, convertidas, algún día en color carmesí.

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-¡Espera! -La voz de Justin sonó enfurecida, desesperada, asustada, más asustada que nunca, estaba sentado sobre el sofá, donde se había quedado profundamente dormido, y la sensación de incredulidad le había vuelto a recorrer, ayer había descubierto algo, estaba seguro de eso... pero ahora todo era negro... simplemente era un pozo sin fondo, por el que estaba continuamente cayendo y cuando creía que había llegado al final, descubría que todavía no lo había conseguido- Joder... -Susurró mientras se pasaba las manos por la frente con la intención de quitarse el sudor... que había surgido de forma inesperada y por un motivo todavía más raro, quería respuestas, y nadie parecía que pudiera dárselas, debería encontrarlas él mismo-

Se levantó haciendo una mueca de dolor, su espalda ardía, pero ni si quiera paró para prepararse y salió disparado hacia la puerta con las llaves en la mano en su lugar, no recordaba nada de ayer, ni si quiera que había hecho o dicho... era como si se hubiese emborrachado, y ahora tuviera resaca, pero era algo peor, no saber... no conocer era peor que todas esas cosas... y lo estaba comprobando de una forma no muy agradable.

Cuando estaba apunto de meterse en el coche, vio algo... vio una chica.... esta chica lo miraba fijamente.

Justin estuvo apunto de decir algo, pero al ver que la joven huía, comenzó a perseguirla como si la vida le fuera en ella, su cabello negro parecía bailar con sus pasos rápidos y ligeros, como si no pesara nada, como si fuera una pluma, y de la misma manera, saltó un agujero por el que Justin estuvo apunto de caer, los músculos empezaron a quejarse, despertar de esa forma era algo extraño y fuera de lo común, pero no se pararía, no podía... debía seguir corriendo, debía seguir corriendo para alcanzarla... y mientras seguía intentando no parar, se preguntó por qué hacía aquello... no tenía la respuesta tampoco a esa pregunta. Se rió de si mismo, era patético.

Justin transpiraba, la joven parecía no cansarse, seguía corriendo como si siempre lo hubiera hecho, como si Justin la fuera a violar o algo por el estilo... pero al parecer, era algo torpe.
La chica tropezó con algo y cayó de forma brusca al suelo, Justin aceleró el paso y se puso a su lado, la chica ocultaba su rostro por una cortina de pelo negro... y por instinto propio de su cuerpo, cogió sus hombros y quiso ver la cara de la joven.

Ojos negros. Se sintió decepcionado, al igual que la chica, pero los motivos eran totalmente diferentes.

Ambos suspiraron a la vez, mientra se levantaban y se sacudían intentando volver a controlar la respiración, ahora agitada por la forma de correr en la que lo había hecho.

Ella clavó sus ojos en él, y  suspirando, le tendió la mano.

-Soy Marie -Justin aceptó su mano mientras asentía, sintió gracias al roce una chispa de electricidad, que de alguna forma actuó como una especia de imán para la tranquilidad, porque su cuerpo empezó a destensarse y relajarse... algo que no había conseguido en los últimos días ni un solo minuto-
-Yo Justin -Ambos se sonrieron... Justin sintió que se quedaba himnotizado por ella, y por su mirada, su forma de mirar a los ojos, pocas podían conseguir hacerte sentir de ese modo, y que el supiera, o recordara ligeramente... solo una persona había conseguido hacerle sentir así, pero la inseguridad de no recordar nada no le permitió asegurarlo, ni darse cuenta de la realidad que tenía delante de sus ojos...-
-Debo irme -Interrumpió Marie, mientras se despedía de Justin y su mirada se clavaba en la suya, parecía que quería conservar y recordar cada ángulo, y cada forma de su rostro, el volvió a asentir mientras observaba su figura, cada vez más pequeña a medida que se alejaba de aquel lugar-

Lo que no pudo ver, era la forma en la que Marie lo había traicionado...por su bien, ni pudo ver la forma en la que sus ojos cambiaban de color de forma absoluta, sin inseguridad, y rechazaban ese negro carbón sustituyéndolo por un brillante gris perla bañado por estrellas azules.

-Lo siento... Justin .... -Susurró con lágrimas en los ojos mientras se maldecía a ella misma, y a su existencia- Pero no puedo permitirlo.... no puedo permitir que sigas en ese estado... querer... ser egoísta e intentar que no me olvidaras del todo fue ruín, no cometeré el mismo fallo de nuevo... puedo caer una vez... pero no dos... te olvidarás completamente de  mi -Cerró los ojos con miedo de continuar, pero lo hizo a pesar de que sus manos estaban temblando y sus piernas amenazaban con dejarla caer- Te olvidarás de Hannah para siempre, no existe, ni nunca existió una chica con ese nombre -Se dio la vuelta para observar a Justin, que seguía confuso por el hechizo en el mismo lugar, e intentando mejorar la visión de sus ojos, susurró con la voz rota- Adiós. Esta vez, para siempre.


Desperté de esa clase de sueño en el que me había visto envuelto, estaba en una calle solitaria, fruncí el ceño y con indiferencia empecé a andar.
Los pies me dolían, no sabía el motivo, solo eso, que me dolían... cogí el móvil y empecé a leer los mil mensajes que Ryan me había mandado, todos con una foto adjunta sobre alguna chica o algún vídeo porno, no podía evitar reírme por el texto de casi todos sus mensajes... Que Dios le ayude.
Guardé mi móvil en el bolsillo de detrás de mis pantalones y seguí andando con una nueva y leve sonrisa en la cara.

Corrí un poco al ver a Miley, estaba jodidamente sexi, con unos pantalones cortos... cortísimos que dejaban ver sus largas y calientes piernas, e inmediatamente quise ser envuelto por ellas.

Me acerqué por detrás de ella y le susurré en su oído de la manera en la que siempre lo hacía.

-Estás -Mojé mis labios- Jodidamente caliente -Oí como se reía, y yo la imité con picardía, sabía bien lo que tocaba ahora-
-¿Ya estás bien? -Se dio la vuelta poniéndose enfrente de mi, nuestras bocas quedaron a apenas unos centímetros de distancia-
-Mejor que nunca -Y con un brazo, la hice seguirme, dirección mi coche-

No dudaba. No dudaba. No dudaba... ¿No dudaba? claro que no.

Miley estaba desnuda, completamente desnuda en mi cama, yo la observaba mientras dormía, ella era hermosa... era muy hermosa, y estaba enamorado de ella, antes lo dudaba, pero ahora estoy seguro, amo a Miley, y no permitiré que se aleje de mi .

Me incliné sobre ella y comencé a besarle de forma suave y leve, ella sonrió contra mis labios y oí como se reía de forma coteta, como solo ella sabe, y me volvió loco, empezamos a besarnos de nuevo, el beso se intensificó, ella me abrazó y acarició mi espalda de abajo a arriba, yo sonreí mientras la miraba a los ojos, estaba enamorado, estaba perdidamente enamorado...... lo estaba, pero no de ella.

La volví a besar, esta vez en la frente, una parte de mi se sentía en paz absoluta, pero no la otra. Me levanté y me vestí bajo la atenta mirada de Miley, pude notar que comenzaba a llorar, y yo era el culpable, pero no podía hacer esto, no podía engañarme durante más tiempo... no sé como voy a poner todas las cosas en su sitio, pero todo está desordenado... alguna vez creí que este era el tipo de vida que me hacía feliz, o en todo caso, el que me hacía menos infeliz... Dios me había abandonado, y no solo eso, lo ha hecho, pero no es su abandono lo que me hace daño, es algo más profundo, algo que no comprendo, y sino puedo comprenderlo por las buenas, será por las malas, y que sea lo que Dios... no, será lo que el destino decida.

Miré por última vez a Miley, cuya cara estaba llena de lágrimas, seguramente saladas y amargas, mi corazón dolió, por primera vez en mucho tiempo, mi corazón de piedra que latía como si fuera un simple funcionamiento, ahora latía con sentimientos en cada uno de ellos, y no sabía por qué ni por quién, pero ahora, más que nunca sé lo que tengo que hacer, y como debo de hacerlo.

Cerré la puerta del departamento de Miley con delicadeza, y busqué con la mirada el edificio más alto de la zona, y cuando lo encontré, corrí hacia él, corrí con todas mis fuerzas, el aire empezó a faltarme, pero no paré, seguí corriendo con el edificio como mi meta.

El edificio tenía veinte plantas... era tremendamente alto, y marqué la última en las teclas del ascensor, mientras ascendíamos, las pocas dudas que tenía, se disiparon del todo, mientras más cerca del cielo me encontraba, mejor emocionalmente me ponía.... lleno, reí al pensarlo. ¿Qué demonios pasa? volví a reír y salí del ascensor al llegar a mi destino, para poder subir a la azotea tenía que subir por las escaleras que había en un costado, y al subirlas la imagen hizo encoger mi corazón, la ciudad se veía tan pequeña... todo se veía como si lo estuviera alejando todo.

Con paso lento me acerqué al borde, tenía unas vallas, yo sonreí mientras observaba el paisaje, suspiré y salté la valla agarrándome con las dos manos. Desde allí sin esa estúpida valla, todo era mucho más real, miré hacia abajo, y el vértigo me asustó... pero no me paró.

Y poco a poco... muy poco a poco empecé a soltarme de la valla, mientras sonreía.

Aquello no se supone que debería de agradarme, debería asustarme... pero no lo hacía, era como si estuviera poniéndome más y más cerca de algo, que quiero con fervor alcanzar, algo que consideré inalcanzable, y que de aquella manera, podría ser alcanzable.

-Seas lo que seas -Hablé en voz alta- Te encontraré, y si no es aquí, será allí arriba.

1 comentario:

  1. Me encanta la novela goor!!
    Siguiente capítulo??
    Dónde esta?
    Venga, ya!!!
    Es broma cieloo:)
    Teequiero

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